Un seguimiento destapó una orden judicial que terminó con un auto secuestrado
Un control policial permitió localizar en el acceso norte de Viedma un Toyota Corolla que tenía un pedido de secuestro vigente dispuesto por la Justicia de Neuquén en una causa de ejecución prendaria iniciada por el Banco Supervielle. El conductor aseguró que había comprado el vehículo hacía aproximadamente un año y la Fiscalía dispuso el secuestro, sin formular imputación penal en su contra.
El procedimiento se inició a las 17:27 del viernes pasado cuando personal del Cuerpo de Seguridad Vial (CSV), dependiente de la Policía de Río Negro, recibió una comunicación del Anillo Digital que alertaba sobre el ingreso a la jurisdicción de un Toyota Corolla con un requerimiento judicial vigente.
A partir de esa información, los efectivos desplegaron un operativo de localización y encontraron el vehículo sobre el acceso norte de la ciudad. Allí identificaron al conductor, un hombre de 54 años domiciliado en San Antonio Oeste, que viajaba acompañado por su esposa y su suegra.
Durante la identificación, el hombre manifestó que había adquirido el vehículo aproximadamente un año atrás. Sin embargo, la consulta con personal de Automotores de Neuquén permitió confirmar que sobre el rodado pesaba un pedido de secuestro dispuesto el 23 de abril de 2026 por un Juzgado de Juicios Ejecutivos de esa provincia.
Tras confirmar la vigencia del requerimiento, el vehículo fue trasladado junto con el conductor a la unidad policial para completar las actuaciones correspondientes. La situación fue comunicada a la Fiscalía Descentralizada de San Antonio Oeste, que intervino en el procedimiento.
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Por otra parte, el informe oficial indicó que el fiscal Gustavo Arbués dispuso iniciar actuaciones por el secuestro, y que el Toyota Corolla quedara a disposición del juzgado requirente, sin imputar penalmente al conductor.
El procedimiento permitió hacer efectiva una medida judicial originada en una deuda prendaria y puso en evidencia una situación particular: el hombre que conducía el vehículo aseguró haberlo comprado un año antes, aunque sobre el automóvil pesaba una orden de secuestro vinculada con una causa iniciada contra su anterior titular.
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