MISTERIO
Daniela Celis contó el escalofriante episodio que vivió con el amigo imaginario de sus hijas
La reconocida influencer Daniela Celis sorprendió a sus seguidores al compartir la inquietante experiencia que vivió junto a sus pequeñas hijas, Laia y Aimé, con su amigo imaginario al que llaman 'Yoyi'. Desde hace algún tiempo, las conversaciones familiares han girado en torno a la supuesta presencia de este personaje invisible, despertando la curiosidad y el temor de la madre.
La historia cobró un giro más preocupante cuando las niñas realizaron un pedido específico: querían visitar la casa de Yoyi, asegurando que en ese lugar había una cuna esperándolas. Este comentario surgió de manera inesperada al salir del baño, lo que llevó a Celis a recordar una serie de experiencias paranormales que han desestabilizado su cotidianidad.
Durante una aparición en el programa Patria y Familia, por Luzu TV, Celis relató cómo esta figura de 'Yoyi' sigue persistiendo en las charlas de sus hijas, a pesar de los esfuerzos por dejar atrás estas inquietantes menciones. 'Hicimos tantas limpiezas energéticas que se ve que ahora no puede entrar a nuestra casa', explicó la influencer.
Las inquietudes se intensificaron cuando las mellizas le confiaron al hermano mayor, Thiago, que su invisible amigo tiene una edad definida de 30 años. Este detalle parece formar parte de una narración más extensa que las niñas compartieron con sus padres, dejando a la familia debatida entre la lógica y lo inexplicable.
Pese a los intentos de Thiago de clausurar este capítulo mediante una ceremonia espiritual, 'Yoyi' sigue presente en el imaginario de las pequeñas. 'La semana pasada Thiago hizo una limpieza energética en casa y supuestamente Yoyi ya se había ido, pero volvió', comentaba una Daniel Celis visiblemente preocupada.
Las dudas acerca de la verdadera naturaleza de Yoyi llevaron a Daniela a compartir sus esperanzas de que no sea una entidad sobrenatural. 'Yo espero que no sea un fantasma, que no sea un niño perdido con un alma que no puede elevarse', expresó en un tono reflexivo.
Al momento, las conversaciones entre Laia, Aimé y sus padres, quienes todavía tratan de dilucidar la medida en que han sido sugestionados o si el fenómeno es paradójicamente real, continúan. Con el eerie deseo de visitar el supuesto refugio de Yoyi, se reavivan los temores equivocados que tal vez deban ser aclarados con más que una mera limpieza espiritual. Celis se enfrenta así a una experiencia desafiante, aún sin salida clara al puzzle planteado por el ímpetu de la imaginativa mente infantil.