CONFLICTO
Mauro Icardi recibió una dura medida judicial tras el escándalo con Wanda Nara en Nordelta
En un nuevo capítulo de la tensa relación entre Mauro Icardi y Wanda Nara, la justicia ha dado un paso firme. Un juez del Juzgado de Garantías N° 2 de Tigre ha dictaminado una medida cautelar contundente contra el futbolista, prohibiéndole cualquier tipo de contacto con su hija Francesca por un periodo de 45 días. Esta orden, que comprende la prohibición de acercamiento tanto físico como virtual, es una respuesta directa a las denuncias presentadas por Wanda Nara, quien alega incidentes de violencia en su hogar de Nordelta.
La resolución judicial es clara en su extensión: Icardi no puede acercarse a menos de 100 metros de Francesca, ni a 300 metros de su residencia o cualquier sitio donde ella se encuentre. Además, está vetado de establecer comunicación con ella a través de cualquier medio, ya sea mensajes de texto, llamadas o interacciones a través de redes sociales. Esta disposición incluye incluso la prohibición de usar terceros para intentar establecer contacto, subrayando la gravedad con que se toman las acusaciones.
Este episodio ha traído a colación un antecedente reciente que intensificó las tensiones: un operativo policial en el residencial barrio de La Isla. Según informes, la policía acudió al lugar tras un reporte al 911 donde Wanda Nara afirmó que había recibido mensajes de emergencia provenientes de su hija a través del sistema iCloud. El relato incluía acusaciones de agresión y un pedido desesperado de ayuda. Durante aquel procedimiento, una médica del Sistema de Emergencias de Tigre evaluó a la menor, concluyendo que, aunque no presentaba heridas graves, sería prudente un control por un golpe leve en la rodilla. Estas circunstancias provocaron que Francesca dejase la vivienda acompañada de su madre.
Además de las restricciones impuestas a Mauro Icardi, este caso ahora involucra la intervención del área de violencia de género del Municipio de Tigre y de la Asesoría de Menores. Ambas entidades trabajan en conjunto para garantizar la seguridad y el bienestar de la niña, priorizando un enfoque centrado en la protección infantil. Asimismo, el Juzgado de Familia será convocado para tratar los temas relevantes de custodia, manutención y derecho de visita en aras de resolver las disputas familiares en juego de manera equitativa y eficaz.
Es importante remarcar que esta medida judicial actual funciona como una protección temporal mientras se investiga a fondo lo sucedido en el domicilio de Nordelta. Aunque no es una condena formal, la medida protectora resalta la urgencia de mitigar cualquier tipo de riesgo potencial para la menor, hasta que se determine la veracidad de las alegaciones en cuestión.