Damián Suárez Kreiber y Antonella Rodríguez Tapia, entre las medallas y los nuevos desafíos del atletismo rionegrino
Los Juegos Binacionales de la Araucanía dejaron nuevas experiencias y medallas para el atletismo de Río Negro. Entre los protagonistas estuvieron Damián Suárez Kreiber y Antonella Rodríguez Tapia, quienes, después de un año cargado de competencias, comienzan a proyectar la temporada 2027 con objetivos deportivos y personales.
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La posibilidad de competir en Chile fue uno de los aspectos que ambos destacaron de la experiencia. Para Suárez Kreiber, que participó por primera vez en esta competencia, el viaje tuvo un valor especial. "Me encantó el lugar, me encantó la pista y la experiencia de la Araucanía en otro país me pareció hermosa", expresó.
Más allá del resultado, el atleta destacó lo que significa representar a Río Negro y la responsabilidad que implica vestir la camiseta provincial. "Siempre te entran nervios de querer representarla, dar lo mejor y llevar la remera de Río Negro a lo más alto", explicó.
Sin embargo, también puso el foco en una de las particularidades del atletismo: la búsqueda permanente de mejorar las marcas personales. "Uno siempre busca más bajar la marca que la medalla. Si bajás tu marca es porque te esforzaste y diste el doble", sostuvo.
En ese sentido, reconoció que llegaron a la Araucanía después de una temporada de mucho desgaste, con un importante volumen de competencias. Por eso, entendió que no siempre es posible alcanzar el mejor rendimiento en el cierre del calendario.
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Para 2027 tendrá un nuevo desafío con el cambio de categoría a U23, por lo que su planificación estará enfocada principalmente en las competencias nacionales y en continuar creciendo dentro de la disciplina.
Rodríguez Tapia también valoró la experiencia de competir en Chile y conocer nuevos escenarios. Si bien estuvo cerca de sus mejores registros, reconoció que no pudo mejorarlos y remarcó la importancia de sostener el trabajo para la próxima temporada.
La atleta hizo especial hincapié en el aspecto psicológico y en la necesidad de manejar las expectativas durante un calendario extenso. "Es no frustrarte y saber que hay etapas del año en que se pueden bajar las marcas y otras en las que hay picos muy bajos, donde más fuerte tenés que estar", señaló.
En ese proceso destacó el acompañamiento psicológico que recibe a través de la beca deportiva de Río Negro, una herramienta que considera importante para afrontar las exigencias de la competencia.
De cara al futuro, Rodríguez Tapia apuesta a una planificación progresiva, sin apurar etapas. Junto a su entrenador trabaja con una proyección a cuatro años, con el objetivo de acercarse a marcas de nivel olímpico o panamericano.
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