La lana de la Región Sur busca mejores precios, pero la predación golpea cada vez más
La producción ovina de la Región Sur atraviesa un escenario complejo, marcado por la disminución de las majadas y las dificultades para sostener la actividad. En ese contexto, los pequeños productores de Valcheta encontraron en el asociativismo una herramienta para defender el valor de su trabajo y mejorar las condiciones de comercialización de la lana.
La Cooperativa La Amistad y productores independientes concretaron la primera venta de lana de la zafra 2026-2027, una operatoria que reúne la producción de distintos establecimientos y permite ofrecer lotes de mayor volumen a las firmas exportadoras.
La ingeniera agrónoma Miriam López, integrante del Programa Ganadero del Ente de la Región Sur, explicó que esta modalidad se sostiene desde hace aproximadamente 25 años. En diálogo con “Toca Madera”, por Radio Noticias, dijo: "Los pequeños productores con sus pequeñas majadas tratan de seguir juntando la lana para poder comercializarla lo mejor posible. Una de las condiciones es que vendemos todo. De esa forma también les brindamos a los asociados un sistema de comercialización equitativo, justo, y que ninguno se quede sin poder vender su producción”.
Una actividad golpeada por la predación
Detrás de esta estrategia comercial aparece una de las principales preocupaciones de los productores: la pérdida de animales por ataques de predadores. López recordó que en 2008 los productores del sur del departamento de Valcheta comenzaron a advertir sobre la presencia de pumas. Para 2015, el problema se había intensificado en la zona ubicada hacia el sur de la localidad, mientras que hacia el norte la cantidad de ovinos ya había disminuido considerablemente.
A la sequía, que provocó una fuerte reducción de los stocks, se sumó el avance del puma y, más recientemente, la presencia del jabalí. "Los productores que pueden mantener sus pequeñas majadas hacen un esfuerzo muy grande", describió.
La situación también tiene un componente cultural y familiar. En muchos establecimientos, la cría de ovejas forma parte de una tradición que atraviesa generaciones. "El productor de la zona, sus padres y sus abuelos criaron ovinos, y se les hace muy difícil dejar toda esta actividad. Es como que ellos te dicen: 'No podemos estar en el campo y no tener unas ovejas'", relató.
Frente a ese escenario, desde 2019 comenzaron a impulsar capacitaciones y la incorporación de perros protectores para acompañar a las majadas. Según López, la mayoría de los productores que participaron de la reciente venta trabaja actualmente con estos animales.
"Si no, directamente ya no tendrían nada. La experiencia ha sido muy buena", aseguró. Sin embargo, aclaró que su utilización requiere inversión, capacitación y un manejo diferente al habitual. "No son perros de arreo, no son perros de junta. Ellos están con las ovejas", explicó. Y agregó que los resultados son positivos cuando se realiza un manejo adecuado.
Una cooperativa que también busca sostener otras producciones
La Cooperativa La Amistad cuenta con alrededor de 110 asociados. De acuerdo con López, unos 30 productores continúan dedicándose a la producción de lana, mientras que otros 40 trabajan con pelo de mohair, cuya comercialización también se concretó recientemente.
El resto comenzó a orientarse hacia la producción bovina, aunque todavía con rodeos pequeños. La transición implica nuevos aprendizajes y cambios en las prácticas productivas, especialmente para familias acostumbradas históricamente al manejo de animales menores.
En cuanto a la lana comercializada, López destacó la calidad de la producción de la zona. Se trata de lana merino, caracterizada por su finura, y aseguró que el lote de esta temporada presentó buenos resultados en resistencia, color, finura y rendimiento.
En esta primera operación participaron firmas exportadoras. Según detalló, un lote fue adjudicado a Furman y otro a Ingo. La mayor parte de la producción termina en mercados internacionales: las lanas de mejor calidad tienen como destino Inglaterra e Italia, mientras que otras se comercializan hacia China.
El desafío de agregar valor en origen
Consultada sobre la posibilidad de avanzar en una mayor industrialización de la lana en la región, López explicó que existen procesos de agregado de valor en distintos puntos del país, como el lavado, el hilado y el procesamiento de las fibras.
Sin embargo, indicó que una parte importante de la producción todavía se exporta en sucio, es decir, sin atravesar esos procesos de transformación.
También mencionó que existen proyectos vinculados con el agregado de valor en la región, aunque consideró que su desarrollo depende de la demanda y de las posibilidades de transformar las fibras producidas localmente.
Nota radial completa
Mientras tanto, el asociativismo continúa siendo una herramienta central para los pequeños productores de Valcheta. Una estrategia que les permite reunir volumen, vender toda su producción y sostener una actividad que, además de representar un ingreso económico, forma parte de la identidad rural de la Región Sur.