2026-10-28

Diabetes: una estrategia de prevención logró reducir las amputaciones en pacientes de Viedma

Fedra Jungblut, del CAPS Sargento Cabral, expuso en las jornadas científicas del Hospital Zatti sobre la enfermería y la prevención de pie diabetes.

La prevención de las lesiones en los pies de las personas con diabetes, el seguimiento continuo y la construcción de nuevas estrategias de cuidado son los ejes de una experiencia impulsada por Fedra Jungblut, enfermera del CAPS Sargento Cabral. Su exposición, titulada “Enfermería y prevención de pie diabetes: experiencia de un consultorio en el primer nivel de atención”, mostró cómo el trabajo desde los centros de salud puede contribuir a evitar complicaciones, reducir internaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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En el marco de las jornadas hospitalarias que se están desarrollando en el Hospital Zatti, contó: “Nació de una experiencia cotidiana en los consultorios externos donde yo trabajaba hace unos años atrás. Comenzó desde la observación, donde veía que los pacientes diabéticos que venían con heridas complicadas o complejas eran atendidos en el consultorio de traumatología de guardia con otros pacientes que presentaban otro tipo de patología traumatológica”.

Esa situación la llevó a preguntarse qué podía hacerse antes de que las lesiones avanzaran. “Una necesidad de prevenir estas lesiones antes de que comenzara la complicación”, resumió.

El trabajo comenzó en septiembre de 2024 y, según los datos que presentó, los resultados obtenidos durante los años siguientes muestran una evolución en la cantidad de pacientes que necesitaron una amputación. “En el año 2024, cuando se comenzó con este trabajo que lo estoy haciendo en los centros de salud, yo comencé en septiembre, ese año ingresaron al quirófano 20 pacientes que fueron amputados. Se siguió trabajando, se siguió haciendo curaciones, se siguió haciendo prevención y en el año 2025 solamente ingresaron 12 pacientes”, detalló.

Luego, agregó: “En lo que va del año 2026, desde enero hasta mayo, se pudieron identificar 7 pacientes en los cuales, solamente hubo 3 amputaciones. De junio hasta septiembre no hubo ingreso al quirófano de estos tipos de pacientes”.

Las jornadas hospitalarias se están desarrollando en el Hospital Zatti. Foto: Vanesa Schwemmler

 

La prevención como alternativa a las complicaciones

Durante su exposición, Jungblut también puso el foco en el impacto económico que tienen las internaciones y los tratamientos asociados a las lesiones complejas en personas con diabetes. Los costos incluyen la atención médica, los medicamentos, las curaciones, los estudios y, en los casos más graves, las intervenciones quirúrgicas.

“Para el sistema de salud genera un impacto bastante importante en las cuestiones financieras porque un paciente con una internación diaria común, una sala común, en números aproximados genera, con recurso humano, medicamentos fijos, energía, alimentación, más o menos entre 120 y 180 mil pesos diarios”, explicó.

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A ese monto se agregan los tratamientos específicos. “Si eso se le suma a un tratamiento específico de heridas, ya sea tratamiento de antibióticos, curaciones, laboratorios, diagnósticos, se sumarían otros 50 a 150 mil pesos más. Después tenemos aproximadamente una amputación menor, que costaría 200 mil pesos y una amputación mayor de 500 a 900 mil pesos, depende la cirugía que se le haga”.

En ese sentido, la enfermera señaló que una internación prolongada puede representar un gasto considerable para el sistema público. “Eso genera un impacto bastante importante en el sistema de salud porque un paciente no mutualizado que está entre 7 días a 20 o 30 días internado genera aproximadamente un valor de 45 millones de pesos”, sostuvo.

Sin embargo, el planteo no se limitó a los costos. Detrás de esas cifras también existe una necesidad de revisar cómo se acompaña a los pacientes y de qué manera se puede intervenir antes de que las heridas requieran una atención de mayor complejidad.

“Viendo todo ese impacto que generaba la falta de información a los pacientes, que veíamos que esos pacientes ingresaban ya complicados y muchas veces iban directamente a la internación, se ve que la enfermería comenzó a hacer ahí una observación donde se debería transformar ese cuidado, donde teníamos que empezar a cuidar de otra manera”, afirmó.

La propuesta fue generar un espacio específico para atender a estas personas, con seguimiento sostenido y tiempo para responder a las necesidades de cada una. “Buscar primeramente un lugar, un espacio para atender este tipo de pacientes, darle el tiempo necesario que necesita cada uno, ofrecer cuidados en formas seguidas, continuas y sin cortar”, describió.

La jornada de este miércoles fue entre profesionales y estudiantes de enfermería. Foto: Vanesa Schwemmler

 

Una enfermería que transforma el cuidado

La creación del consultorio también implicó repensar el papel de la enfermería en el primer nivel de atención. La tarea no consiste únicamente en tratar una lesión cuando ya apareció, sino en identificar riesgos, investigar las causas y desarrollar estrategias para evitar que la situación se agrave.

“La creación de este consultorio generó un impacto, ¿por qué? Porque la enfermera ahí empieza a construir estrategias de cuidado, empieza a pensar, empieza a investigar, empieza a preguntarse ¿por qué tengo que esperar que el paciente se complique y no hacer ante algo para que este paciente no llegue a entrar a una sala de quirófano?”, planteó.

En esa línea, definió el cambio de perspectiva como una transformación del trabajo cotidiano. “Por eso este consultorio hace eso, ¿no? Donde el proceso fundamental es una enfermería transformadora, donde la enfermera deja de ser asistencial para ser una formadora del cuidado”.

De todos modos, aclaró que esa nueva función no reemplaza la asistencia directa, sino que la complementa. “Eso no significa que no dejemos de ser asistencial, porque es nuestra esencia. De trabajar en la sala, en las urgencias, en los pacientes que están internados, de hacer asistencia, pero también hacer la parte del cuidado”, señaló.

El objetivo es que el acompañamiento no se interrumpa y que los pacientes cuenten con herramientas para prevenir nuevas lesiones. “Cambiar el modelo de atención, empezar a hacer nosotros, nuestro propio diagnóstico como enfermera, trabajar en ese diagnóstico y hacer una seguidilla de cuidado para evitar que este paciente se nos vuelva a lesionar”, agregó.

Poner a la persona en el centro

Otro de los aspectos centrales de la experiencia es que la atención no se concentre exclusivamente en la diabetes como enfermedad, sino en la persona, sus necesidades y las posibilidades concretas de incorporar hábitos de autocuidado.

“El objetivo de todo esto es centrarse en la persona, en el cuidado y no en la enfermedad”, expresó Jungblut.

La información y el acompañamiento buscan que tanto los pacientes como sus familias puedan reconocer la importancia de los cuidados cotidianos y participar activamente en las decisiones relacionadas con su salud.

Al hacer un balance de la iniciativa, la enfermera destacó los cambios en la manera de abordar la atención y el lugar que ocupa el autocuidado en el proceso. “Los resultados que obtuvimos fue que la persona lo tomamos como centro de cuidado y no a la enfermedad. Insertar prácticas de autocuidado, tanto en la familia como en el paciente”.

También resaltó la autonomía de la enfermería para evaluar cada situación y actuar en consecuencia. “Y autonomía de toma de decisiones en la enfermería a través del compromiso y el análisis de las situaciones como las encontramos. Todo este trabajo tuvo un reconocimiento a nivel social”.

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