Viedma, Patagones y San Javier: un modelo de gestión de residuos que llegó a la agenda internacional
Gastón Gutiérrez expuso en Jujuy cómo fue su gestión 2019-2024 en el Directorio del sistema de Gestión Integral de Residuos Sólidos y Urbanos (Girsu), a través del GIRSrating, una metodología destinada a evaluar y planificar el desempeño de los operadores públicos de residuos.
La experiencia de Viedma, Patagones y San Javier en la gestión integral de residuos sólidos urbanos llegó a una instancia de intercambio regional e internacional. Gastón Gutiérrez fue convocado a exponer el recorrido del Girsu Patagónico durante el Día Mundial Metropolitano, realizado en Jujuy, donde presentó el proceso de desarrollo institucional del organismo y su participación en el diseño del GIRSrating del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En diálogo con Toca Madera, por Radio Noticias, Gutiérrez explicó que el reconocimiento se vincula con el trabajo realizado para coordinar tres localidades con distintas realidades administrativas y territoriales, además de poner en marcha un esquema que necesitó de la participación de los vecinos para funcionar.
El desafío de lograr que los residuos lleguen separados
Uno de los principales obstáculos apareció cuando comenzó a funcionar la planta de separación: no había suficiente material reciclable para alimentarla. El problema no estaba solamente en la infraestructura, sino también en la necesidad de que los residuos llegaran separados desde los hogares y las instituciones.
“Cuando nos tocó poner en funcionamiento la planta de separación de residuos, no teníamos la materia prima para alimentarla, que eran los residuos separados en origen”, recordó Gutiérrez.
Para explicar la situación, recurrió a una comparación con un supermercado: era como tener todas las cajas abiertas y los cajeros preparados, pero con las góndolas vacías.
Frente a ese escenario, se impulsó un proceso de educación ambiental que incluyó visitas y charlas en jardines comunitarios, escuelas, instituciones terciarias y universitarias, organismos públicos, comercios y hoteles. El objetivo era mostrar qué sucedía con los residuos después de la recolección y por qué era importante separarlos antes de desecharlos.
La tarea se desarrolló incluso durante la pandemia y buscó involucrar a los vecinos en una política que no podía depender exclusivamente de la recolección municipal.
Gutiérrez sostuvo que el cambio de hábitos requirió acompañamiento y ejemplos concretos, en lugar de limitarse a señalar responsabilidades individuales. “No era victimizarse y decir que la ciudadanía es la que se porta mal. Era educar para mostrarles que había una alternativa distinta a arrojar residuos de manera descontrolada”, explicó.
Más separación en origen y trabajo para los recuperadores
El proceso de concientización estuvo acompañado por medidas destinadas a mejorar la disposición de los residuos domiciliarios. Según detalló Gutiérrez, durante ese período se sancionó una ordenanza que estableció la obligatoriedad de contar con cestos de residuos al frente de las viviendas.
De acuerdo con su balance, en un año y medio se triplicó la cantidad de cestos y aumentó considerablemente el número de vecinos de Viedma, Patagones y San Javier que comenzaron a separar los residuos en origen.
Ese cambio permitió incrementar el volumen de materiales reciclables que llegaban a la planta, para luego ser enviados a las industrias correspondientes para su valorización. El impacto también alcanzó a los trabajadores vinculados con la recuperación de materiales. La planta generó trabajo para los recuperadores urbanos, entre ellos integrantes de la cooperativa Cotranvi, y contribuyó a consolidar un circuito que vinculó la separación domiciliaria con el aprovechamiento de los residuos.
Para Gutiérrez, esa articulación fue central para demostrar que la gestión integral no se limita a retirar la basura de la puerta de cada casa, sino que requiere una organización que permita recuperar materiales y reducir el impacto ambiental.
Por qué la experiencia llamó la atención del BID
La particularidad del Girsu estuvo también en su estructura: un consorcio intermunicipal que reunió a Viedma y Carmen de Patagones, dos ciudades ubicadas en provincias diferentes, y que incorporó a San Javier al esquema de gestión.
Esa articulación implicó coordinar administraciones con marcos normativos y realidades institucionales distintas. Sin embargo, también permitió desarrollar una experiencia que despertó el interés del Banco Interamericano de Desarrollo. Según relató Gutiérrez, el organismo tomó el caso como referencia y, a partir de la experiencia de Viedma y el trabajo compartido, diseñó una herramienta de evaluación y planificación estratégica destinada a operadores públicos de residuos de países de América Latina.
El desarrollo de esa herramienta demandó reuniones periódicas y coordinación con consultores distribuidos en distintos lugares del mundo. Gutiérrez destacó que la participación buscó devolver parte del conocimiento adquirido durante el proceso de cooperación internacional.
Nota radial completa
Así, el recorrido del Girsu dejó una enseñanza que va más allá de la tecnología o de la infraestructura: para que una planta de separación funcione, es necesario que exista un sistema que la sostenga, desde las decisiones de los municipios hasta los hábitos cotidianos de los vecinos. La educación ambiental, la coordinación entre localidades y la participación de los recuperadores fueron parte de ese proceso que puso a la Comarca en el mapa de las experiencias de gestión de residuos.
Próxima presentación en Buenos Aires
La experiencia de Viedma también será expuesta en el Encuentro Internacional “Agenda Ambiental Latinoamericana”, organizado por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, previsto para los días 29 y 30 de octubre.
La participación en estos espacios forma parte de la proyección regional del GIRSU Patagónico y de la difusión de herramientas para evaluar las capacidades de los operadores públicos, mejorar su funcionamiento y planificar modelos de gestión sostenibles en el tiempo.
El caso de Viedma se incorpora así al intercambio latinoamericano sobre políticas públicas para la gestión de residuos, con énfasis en la planificación, la cooperación entre municipios y el desarrollo de instrumentos técnicos que puedan contribuir a resolver desafíos comunes a distintas ciudades.