2026-10-20

La Patagonia refuerza sus defensas para proteger el oro de su producción frutícola

Arrancó la nueva temporada de liberación de insectos estériles por parte de la Funbapa. Comenzó en el Alto Valle y el Valle Medio. El director del organismo, Pablo de Acevedo, explicó a Radio Noticias cómo se trabaja en esta materia.

La Patagonia Norte puso en marcha una nueva temporada de control de la mosca de los frutos, una tarea que busca preservar el estatus sanitario de la región y garantizar el acceso de la producción frutícola a mercados internacionales exigentes. El operativo combina la liberación de insectos estériles, el monitoreo mediante trampas y el trabajo de brigadas en zonas urbanas.

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Pablo de Acevedo, director de la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa), explicó que esta semana comenzó la liberación de machos estériles de la mosca de la fruta, cuyo nombre científico es Ceratitis capitata. El objetivo es impedir que, ante el eventual ingreso de ejemplares fértiles, la plaga pueda reproducirse y establecerse en la región.

“Lo que estamos esta semana empezando es la temporada de liberación de insectos estériles. Son machos de mosca de la fruta”, detalló De Acevedo en diálogo con “Toca Madera” por Radio Noticias (FM 105.5)

El programa, que tiene vigencia desde 1994, se concentra en zonas urbanas del Alto Valle de Río Negro, Neuquén y el Valle Medio. Aunque también desarrolla tareas de vigilancia en otras localidades, incluida Viedma, donde no se liberan moscas estériles, pero sí se realizan controles y relevamientos.

Por qué es importante mantener a la Patagonia libre de la plaga

Operativo de trabajo para proteger a los productores de la mosca de los frutos. 

 

El principal objetivo del programa es conservar el reconocimiento sanitario que permite a la región comercializar su producción en distintos mercados internacionales.

“Toda la Patagonia es considerada, a nivel internacional y también nacional, como una zona libre de mosca de los frutos. Este es un control preventivo que se realiza para que tengamos ese reconocimiento internacional”, señaló el director de Funbapa.

El primer reconocimiento de área libre de la plaga llegó en 2005 por parte de Estados Unidos. Actualmente, según explicó De Acevedo, también existen reconocimientos de China y Chile, que favorecen la comercialización de frutas patagónicas.

“Esto nos permite llegar a esos mercados y, segundo, en el caso de Chile, poder exportar nuestras frutas, principalmente peras, manzanas y cerezas, a toda la costa oeste y poder salir por los puertos de Chile”, indicó.

“Somos más competitivos, principalmente porque competimos con otros países y tenemos este estatus sanitario de la Patagonia que nos da un plus. Tiene menos costos, porque al final tendríamos que realizar tratamientos cuarentenarios para poder exportar, que serían mucho más caros”, explicó.

De Acevedo remarcó además que el programa permite que los productores no tengan que sumar tareas específicas de monitoreo de la plaga dentro de sus establecimientos.

Cómo funciona el control biológico

La liberación de insectos estériles es una de las herramientas centrales del operativo.

 

La liberación de insectos estériles es una de las herramientas centrales del operativo. Los ejemplares son distribuidos mediante aviones y camionetas especialmente acondicionadas, con el propósito de que, si ingresara una mosca fértil, el apareamiento no produzca descendencia.

“Si llega a haber un ingreso, una mosca copula, la mosca hembra pone sus huevos, pero no hay descendencia. Ese es el control biológico que se hace”, describió.

El mecanismo es diferente al sistema de confusión sexual que se utiliza para combatir otras plagas, como la carpocapsa. En ese caso, se colocan dispensadores con feromonas que dificultan que los machos y las hembras se encuentren. “En este caso no. La mosca que liberamos, si llega a haber una hembra, copulan, pero no se desarrolla la plaga. No es confusión sexual”, aclaró.

La mosca de los frutos es considerada una amenaza para la actividad frutícola porque puede afectar distintas especies. Aunque tiene especial presencia en cítricos dulces, también puede atacar peras, manzanas y cerezas. “Es una plaga polífaga, es decir, come muchas frutas. Principalmente está asociada a los cítricos dulces, pero puede atacar a las peras, a las manzanas y a las cerezas. Es una plaga muy voraz y, por suerte, nosotros no la tenemos acá en la zona”, sostuvo De Acevedo.

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Trampas, brigadas y controles en las ciudades

El operativo no se limita a la liberación de insectos estériles. Funbapa también realiza monitoreos para detectar de manera temprana un eventual ingreso de la plaga.

“Además de liberar estos insectos, el programa realiza otras actividades: el monitoreo de trampas. Tenemos alrededor de 2.000 trampas en toda la Patagonia”, precisó el director.

A eso se suma el trabajo de brigadas que recorren sectores urbanos y realizan tareas en viviendas particulares, entre ellas la cosecha de frutas, principalmente cítricos dulces, y la aplicación de tratamientos cuando corresponde.

En Viedma, por ejemplo, no se realiza la liberación de moscas estériles, pero sí se llevan adelante actividades de monitoreo y recorridas de brigadistas. La fundación también toma muestras de frutas en supermercados y verdulerías. De acuerdo con De Acevedo, cuenta con dos laboratorios para estas tareas, ubicados en Allen y Viedma. Además, recibe muestras provenientes de los controles en la barrera sanitaria.

El trabajo se complementa con las inspecciones que realiza el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), organismo responsable de controlar el ingreso de productos que podrían transportar la plaga.

“Muchas veces nos dan ganas de traer cítricos del norte porque son ricos los que comemos allá, pero no se pueden ingresar porque existe el riesgo de que alguna fruta tenga un huevo de esta plaga y después se desarrolle acá localmente”, advirtió.

Un programa financiado por los productores

El control de la mosca de los frutos es una política sanitaria que lleva varias décadas de trabajo. De Acevedo explicó que el programa comenzó hace cerca de 30 años, impulsado inicialmente por los productores y con distintas etapas de acompañamiento estatal.

“Hubo un momento en que existió financiamiento y acompañamiento del Gobierno nacional y de los gobiernos provinciales. Hoy, desde hace aproximadamente tres años, el programa está financiado al 100 por ciento por los productores y las cámaras empresarias”, afirmó.

“Con ese canon lo que hacemos es mantener este programa y desarrollarlo de la manera más eficiente posible”, indicó.

Por último, habló sobre si la flexibilización de algunos controles en la barrera sanitaria durante el último año generó preocupación en el sector productivo. Consultado sobre si esos cambios afectan las tareas de Funbapa, De Acevedo explicó que la fiscalización del ingreso de productos corresponde al Senasa y que el organismo trabaja con criterios de riesgo.

“Entendemos que se están haciendo los controles necesarios. Están trabajando en nuevas formas de control, con un sistema de riesgos, viendo dónde puede ser más riesgoso”, señaló.

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En paralelo, Funbapa mantiene sus propios mecanismos de vigilancia, con trampas, brigadas y análisis de muestras para detectar cualquier señal de alerta.

Nota radial

NoticiasNet · Pablo De Azevedo
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