La engañaron en la adquisición de una camioneta al contado y el conflicto terminó en la justicia
En lo que se consideró un “trato indigno” por parte de una compradora, con idas y vueltas, el Juzgado Civil Nº 3 de la Primera Circunscripción Judicial, a cargo de Leandro Oyola, tomó cartas en el asunto en un caso de Defensa del Consumidor.
Tiempo atrás, una mujer se presentó en una concesionaria de fuera de la ciudad con la intención de adquirir una camioneta abonando la operación al contado. Durante las tratativas, ambas partes avanzaron sobre los aspectos principales de la transacción como el modelo elegido, el color, la fecha de entrega y la forma de pago.
Según se acreditó posteriormente, las condiciones de la compra habían quedado acordadas. La clienta entendía que, una vez abonado el precio, recibiría el vehículo en el plazo establecido. Sin embargo, al momento de formalizar la operación, la concesionaria le entregó una serie de formularios para firmar.
Allí apareció la primera irregularidad, y obviamente controversia. Es que la documentación correspondía a un plan de ahorro, una modalidad de contratación completamente distinta de la compra directa que la mujer pretendía realizar.
“La compradora les advirtió que esto es un plan de ahorro, pero le dijeron: quédese tranquila porque en realidad es una formalidad. Sin embargo, la engañaron y la ingresaron a una modalidad en la que ella no estuvo de acuerdo, con lo cual el dinero que había pagado no cancelaba la unidad, sino que era una forma de financiación”, explicó a NoticiasNet Cecilia Crisol, la abogada que entabló la demanda e integra el estudio con Andrea Morón, especialistas en derechos de Defensa del Consumidor.
Agregó que “cuando terminó de pagar le exigían otras cuotas, la tuvieron en idas y vueltas, lo cual motivó que la señora reclame primero al área de Defensa del Consumidor (perteneciente a la Agencia de Recaudación Tributaria de Río Negro), donde tampoco tuvo acuerdo, por lo tanto, inició un juicio” por daños y perjuicios al inducirla a una contratación que “nunca quiso”.
La abogada precisó que durante el trámite judicial “se probó que la señora había sido víctima de un engaño por parte de la concesionaria, y ordenaron la entrega de una unidad último modelo, una reparación por daños moral y punitivo”.
En consecuencia, el magistrado dispuso recientemente en la sentencia final trabar embargo hasta cubrir más de 6,6 millones de pesos, con lo cual la abogada interpretó que “fue buena reparación de daño porque toleró un montón de trato indigno por parte de las compañías”, tanto la concesionaria como la empresa de auto-ahorro.
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