20 años de trabajo territorial: la red que une instituciones y vecinos para transformar los barrios
La historia de la Red Social de los barrios Lavalle, Mi Bandera y sectores aledaños comenzó con una muerte que interpeló a quienes trabajaban cotidianamente en el territorio. El 23 de agosto de 2006, después de la primera reunión, empezó a tomar forma un espacio que buscaba ir más allá de las respuestas individuales y construir, junto con la comunidad, otras maneras de abordar los problemas sociales.
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Veinte años después, la Red sigue encontrándose cada miércoles en el Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) Dr. Andreani, en el barrio Lavalle. Allí conviven distintas miradas, experiencias y preocupaciones con una convicción compartida: la defensa de la vida, los derechos y las condiciones necesarias para que los vecinos puedan vivir dignamente.
NoticiasNet, dialogó con Nancy Osses, integrante de la Red y una de las trabajadoras que participó de sus primeros pasos: “Nos interpeló, porque nuestra práctica tenía que ver con preocuparnos por cumplir con los programas que Salud tiene como política pública y empezar a pensar qué otras cosas teníamos que hacer”.
Nancy Osses, integrante de la Red Social del barrio Lavalle.
En septiembre de este año, la trayectoria de la organización fue reconocida por el Concejo Deliberante de Viedma, que aprobó por unanimidad la Declaración 11/26 para destacar sus 20 años de trabajo territorial, su aporte a la promoción de derechos y la articulación entre instituciones públicas, organizaciones sociales y la comunidad.
Una muerte que impulsó otra forma de trabajar
El origen de la Red estuvo marcado por la muerte de un joven durante un enfrentamiento con otro. Para el equipo del entonces Centro de Salud Mi Bandera, el hecho expuso los límites de una práctica concentrada en la atención sanitaria individual y la necesidad de comprender los problemas desde una perspectiva más amplia.
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“Si lográbamos la vacunación o los controles, pero esta situación de la violencia que se generaba, y que claramente no paró y que hoy sigue, se daba de una manera de mucha violencia”, explicó Osses.
En aquel momento, ella era enfermera y trabajaba junto con el médico Andreani, la trabajadora social Alejandra Pereyra, y la agente sanitario, Liliana Vides. Desde ese equipo convocaron a escuelas primarias y secundarias, al centro de abuelos, a las juntas vecinales, al Cadem y a organizaciones sociales como la Fundación Creando Futuro.
El objetivo era analizar en conjunto una realidad que ninguna institución podía resolver por sí sola. La violencia, no aparecía únicamente en los enfrentamientos entre jóvenes, sino también dentro de las familias, donde muchas veces se convertía en una forma de responder a los conflictos.
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Desde el equipo de salud entendían que el bienestar no dependía solamente de la atención médica, sino también de las oportunidades de encontrarse, jugar, compartir música y participar de actividades recreativas. Con el tiempo, llegaron los talleres con mujeres y jóvenes, además de distintas iniciativas vinculadas con la educación y la promoción de derechos.
Una red abierta, horizontal y construida con los vecinos
A lo largo de estas dos décadas, la Red articuló acciones con instituciones educativas, organizaciones comunitarias y universidades. También elaboró diagnósticos e informes de situación para acercar demandas a los organismos correspondientes y participó en procesos vinculados con la infraestructura, la urbanización y las condiciones de vida de los barrios.
Uno de esos procesos fue el acompañamiento a la construcción del edificio propio de la ESRN 19, una escuela que, según recordó Osses, hoy también enfrenta dificultades ante el crecimiento de la población.
Sin embargo, la particularidad de la Red no reside solamente en las acciones que impulsó, sino también en su manera de organizarse. A diferencia de las estructuras institucionales tradicionales, funciona de forma horizontal, con la participación de personas que llegan desde distintos lugares y con diferentes responsabilidades.
“Es una red abierta, nadie llega tarde a la red”, definió Osses. Y explicó que allí las jerarquías institucionales quedan en segundo plano: cada integrante tiene algo para aportar a la construcción colectiva.
Eso no significa que el recorrido haya estado libre de tensiones. Por el contrario, las diferencias, los conflictos y las negociaciones formaron parte de la experiencia, tanto entre sus integrantes como en el vínculo con los distintos gobiernos provinciales, municipales y nacionales.
Para Osses, esa capacidad de sostener el encuentro también explica la continuidad del espacio. “El conflicto también ha sido parte, las tensiones, las diferencias que se van resolviendo, porque si no, no podríamos haber estado todo este tiempo”, señaló.
Las juventudes, entre las preocupaciones que siguen vigentes
El paso del tiempo no eliminó los problemas que dieron origen a la Red. Por el contrario, las dificultades sociales y las demandas de los barrios siguen planteando desafíos, especialmente para niños, adolescentes y jóvenes.
Osses señaló que “la falta de oportunidades laborales, las dificultades para sostener la escolarización, el consumo de sustancias y los accidentes que involucran a jóvenes forman parte de las preocupaciones actuales”. También advirtió sobre “la falta de espacios de música, recreación y deporte”, fundamentales para quienes atraviesan esa etapa de la vida.
Gustavo Andreani, de proficua labor médica, social y comunitaria.
En 2025, la Red desarrolló junto con el Centro Universitario Regional Zona Atlántica (CURZA) un proyecto con jóvenes que no están escolarizados, una de las situaciones que más inquieta a sus integrantes. La iniciativa se suma a otras experiencias de articulación educativa y comunitaria que buscan acompañar a quienes encuentran mayores dificultades para acceder a oportunidades.
A la vez, persisten necesidades vinculadas con la infraestructura básica. Entre ellas, Osses mencionó la obra del jardín de infantes que quedó inconclusa y cuyo financiamiento dependía del Estado nacional.
“Tenemos mucha tarea y tenemos por ahí algunas herramientas, pero siempre son insuficientes si no se acompañan con políticas públicas”, sostuvo.
Para la integrante de la Red, la violencia no puede entenderse de manera aislada de las condiciones sociales en las que transcurre la vida cotidiana. Por eso, consideró indispensable generar espacios donde los vecinos puedan expresar sus necesidades y participar en la construcción de las respuestas, en lugar de recibir programas que no siempre contemplan sus realidades.
El encuentro como sostén y una invitación a participar
La celebración de los 20 años también permitió a quienes integran la Red volver sobre los motivos que los mantuvieron unidos durante tanto tiempo. En ese balance, Osses destacó la defensa de los derechos, la búsqueda de una vida digna y los vínculos construidos entre quienes comparten el trabajo territorial.
“Nos saca de la soledad en la que a veces tenemos que pensar nuestra tarea”, expresó sobre el espacio, al que definió como una experiencia que fortalece y sostiene a sus participantes.
La Red mantiene sus reuniones los miércoles, de 11 a 13 horas, en el Centro de Atención Primaria de la Salud Dr. Andreani, en el barrio Lavalle. La convocatoria está abierta a vecinos, vecinas, trabajadores de distintas áreas y cualquier persona interesada en sumarse a la construcción comunitaria.
Sus integrantes buscan recuperar la historia del espacio y compartir las experiencias acumuladas desde 2006. En un escenario que Osses describió como cada vez más complejo, la Red vuelve a apostar por el encuentro.
No como una solución inmediata a todos los problemas, sino como una manera de sostener la participación y buscar respuestas colectivas frente a aquello que atraviesa a los barrios. “Renovamos las fuerzas y las esperanzas para el próximo miércoles encontrarnos de nuevo en la salita a las 11 de la mañana”, concluyó.