Mirá en qué trabajan investigadores de Río Negro para darles un nuevo uso a la manzana y al cáñamo
¿Qué tienen en común los residuos que deja la industria juguera del Alto Valle y la harina que se obtiene de las semillas de cáñamo? Aunque provienen de actividades muy diferentes, investigadores de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) trabajan para combinarlos y desarrollar un ingrediente que podría usarse en alimentos destinados tanto a personas como a animales.
El proyecto reúne a la universidad, el Centro de Investigaciones y de Transferencia (CIT) Río Negro y Fundación GEN, con sede en Roca. La propuesta busca darle un nuevo aprovechamiento al orujo de manzana, un subproducto de la elaboración de jugos, y a la harina de cáñamo, que queda después de extraer el aceite de sus semillas. El orujo está formado por la pulpa, la cáscara y otros restos de la manzana que quedan después de extraer el jugo.
Según la información difundida por las instituciones, la industria juguera del Alto Valle genera unas 50.000 toneladas de orujo de manzana por año. Por su parte, la harina de cáñamo tiene un contenido proteico cercano al 30%. La investigación apunta a aprovechar las características de ambos materiales para obtener un ingrediente de mayor valor nutricional.
Cómo funciona la tecnología
Para trabajar con estos materiales, el equipo utilizará una tecnología denominada extrusión termomecánica de doble tornillo, disponible en la Planta Piloto de Alimentos Sociales del CIT Río Negro. La técnica consiste en someter los materiales a presión, temperatura y movimiento mecánico.