Entró a una casa, amenazó a un joven y robó bananas: terminó condenado a prisión efectiva
Un hombre identificado como Damián Figueroa, de 48 años, reconoció haber cometido tres hechos delictivos de distinta gravedad y fue condenado a dos años y medio de prisión efectiva. La pena única incluye la revocación de la modalidad condicional de una condena anterior.
La audiencia de procedimiento abreviado se desarrolló en Viedma durante esta semana y hoy se conoció la sentencia del juez de juicio. En la instancia realizada el martes al mediodía, el fiscal Francisco Marano detalló los tres hechos por los que acusó al hombre.
El primero de ellos consistió en un caso de “robo”. Fue el ingreso a una vivienda de la calle Schieroni de Viedma, en octubre de 2025, en donde sustrajo diversos elementos junto a otro compañero delictivo. A las pocas horas fue detenido y gran parte de los objetos robados pudieron ser recuperados y devueltos a su dueño. Entre ellos, un televisor de 32 pulgadas, un binocular, una caja de herramientas, una carabina, un reloj enchapado en oro, una bicicleta, una campera y un chaleco.
El robo fue denunciado varias horas después de ocurrido, cuando el propietario regresó a su hogar y advirtió lo sucedido. A partir de allí se inició una investigación preliminar que permitió determinar la autoría del acusado mediante el análisis de cámaras de seguridad, la realización de pericias científicas y diversas entrevistas. La otra persona que participó del hecho ya fue condenada y cumple una pena de prisión efectiva.
El segundo episodio se produjo durante la tarde del 29 de marzo, en una vivienda del barrio Guido. De acuerdo con la acusación, Figueroa abrió la puerta a patadas y le dijo a un joven “te voy a reventar la cabeza”. Previamente, ambos se habían cruzado en la escalera y el acusado se enteró que el muchacho habría sido testigo de un allanamiento, situación que derivó en la reacción del imputado.
Para sostener la acusación se tuvo en cuenta el relato de la víctima, quien describió el temor que le produjo la situación. La escena también fue presenciada por su madre, quien sufrió una descompensación y debió recibir atención médica. Además, se incorporaron entrevistas a personas que presenciaron o tuvieron conocimiento de lo ocurrido, entre ellas una vecina que se desempeña como agente policial. Este caso fue encuadrado como “violación de domicilio, amenazas y daños”.
Finalmente, se incluyó un tercer hecho relacionado con la sustracción de un cajón de bananas de un autoservicio de la calle Schieroni, que fue recuperado durante un allanamiento posterior y devuelto al comerciante damnificado.
Luego de relatar cada uno de los episodios y detallar la evidencia que sustentaba la acusación, el juez Ignacio Gandolfi le dio la palabra a la defensora María Paz Álvarez, quien manifestó su conformidad con los términos del acuerdo y la calificación legal de los hechos.
Finalmente, el hombre reconoció haberlos cometido. El procedimiento incluyó, además, la revocación de la condicionalidad de una condena que le había sido impuesta anteriormente, por lo que notificada la sentencia que hizo lugar al procedimiento convenido, deberá cumplir una pena única de dos años y medio de prisión efectiva.