Revolución verde sin tierra: cómo la hidroponía redefine la producción hortícola
La producción de alimentos en la Comarca de Viedma y Carmen de Patagones atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Lejos del método tradicional arraigado a la tierra, la hidroponía gana terreno firme y se posiciona como una alternativa de alta eficiencia, sustentabilidad e inocuidad.
Detrás de este cambio se encuentra Folia Hidrocultivos Sustentables, un emprendimiento liderado por un equipo de profesionales altamente calificados - los ingenieros agrónomos Lautaro Bertorello y María Virginia Erezuma, junto a la técnica y licenciada María Constanza Tasca Colombo - que en apenas dos años logró redefinir los estándares de calidad en las hortalizas de hoja de la región.
En diálogo con el programa Tocá Madera de Radio Noticias (105.5 MHz), Erezuma, socia de la firma, detalló los pilares de este sistema que ya abastece a los comercios más exigentes y apunta a consolidarse como un modelo de producción de vanguardia.
Más allá de la tierra: el sistema NFT
Instalados en el Parque Industrial de Viedma, sobre una superficie actual de 350 m² bajo cubierta y con vistas a una expansión constante, el equipo produce hortalizas mediante el sistema hidropónico NFT (Nutrient Film Technique).
"Es un cultivo que prescinde del suelo y se realiza sobre unos caños por donde circula un film de solución nutritiva", explicó Erezuma. "Los vegetales absorben directamente los macro y microelementos necesarios para su crecimiento a través de un circuito cerrado que optimiza el uso del agua y los recursos", comentó.
Este método, que combina experiencia agronómica regional con una visión empresarial estricta, requiere de un monitoreo constante. Cada día se ajustan y controlan variables críticas como la conductividad eléctrica y el potencial hidrógeno (pH), además de gestionar factores ambientales clave dentro del invernadero como la temperatura, la aireación y la época del año.
Un producto "vivo" que gana las góndolas
Uno de los grandes diferenciales de la hidroponía respecto a la horticultura tradicional radica en el formato de comercialización. Al respecto, Erezuma destacó:
"Ofrecemos un cultivo vivo. Cosechamos el producto con su raíz, lo que permite que conserve su turgencia y calidad durante mucho más tiempo en la góndola o en la verdulería, a diferencia de las hojas cortadas convencionalmente que pierden vida útil rápidamente", señaló la ingeniera agrónoma.
Esta ventaja ha permitido que Folia se convierta en proveedora clave de las denominadas "verdulerías boutique" en Viedma y Patagones, además de expandir sus envíos hacia un polo de consumo tan importante como Bahía Blanca.
Inocuidad, variedad y ciclos acelerados
Al desarrollarse fuera de la tierra, los cultivos se alejan de las principales fuentes de plagas y enfermedades habituales del suelo, logrando un producto final de absoluta inocuidad y listo para el consumo.
El catálogo de producción es amplio y apunta a la diversificación, abarcando especialidades como rúcula, lechugas de distintas variedades (hoja de roble, crespa, mantecosa) y aromáticas muy demandadas como el cilantro y la menta, considerada fundamental para la coctelería.
Asimismo, como parte de la innovación, Erezuma señaló que este año incorporaron la col asiática, una hoja tierna de tonos verdes y morados - prima hermana del repollo en sabor - que combinan en mix con lechugas u otras hojas y fue muy aceptada por el público. Finalmente, entre los próximos lanzamientos se destaca la albahaca, catalogada como la vedette de la temporada estival.
En cuanto a los tiempos, Erezuma indicó que el ciclo productivo desde el trasplante hasta la cosecha demanda entre 35 y 40 días, un plazo que se acelera de manera natural conforme aumentan las temperaturas, exigiendo un riguroso manejo de ventilación y riego por aspersión para contrarrestar los días de calor extremo bajo cubierta.
Con la capacidad de sumar mesadas en altura para potenciar el rendimiento por metro cuadrado y una demanda en constante ascenso por parte de consumidores y comerciantes, la hidroponía local demuestra que la innovación y el arraigo regional pueden ir de la mano para transformar la mesa de los rionegrinos.