Un viedmense estuvo en primera fila en la despedida de Messi: “Es algo único lo que se vivió ahí adentro”
“Toda una locura, muy lindo todo”. Con esas palabras, Eduardo Margiotta resumió lo que significó para él estar en el Monumental durante la despedida de Lionel Messi de la Selección argentina. El viedmense viajó junto a su papá Miguel y fue testigo desde las tribunas de una noche que quedará marcada en la historia de la Albiceleste.
Margiotta ya había tenido la posibilidad de ver jugar en vivo al capitán argentino, pero esta vez fue diferente. En diálogo con NoticiasNet, dijo: “Verlo jugar a él y a todo el equipo es único, ya es la segunda vez que lo veo, pero este lo disfruté mucho más”.
Y agregó, todavía con la emoción a flor de piel: “Es algo único lo que se vivió ahí adentro, fue toda una locura, muy lindo todo”.
La despedida se produjo este martes en el estadio Monumental, donde Argentina enfrentó a Benín en el último partido de Messi con la camiseta de la Selección ante el público argentino. El encuentro terminó con triunfo 3-0 y tuvo todos los condimentos de una noche especial: homenajes, ovaciones, música, luces y un estadio colmado. Los goles fueron de Nicolás Otamendi, quien también se retiró de la Selección, de la promesa Nico Paz y el tercero, como no podía ser de otra manera, fue de penal de Lionel Messi.
Más de 85.000 personas acompañaron al rosarino en su última función en el país. El momento más emotivo llegó incluso antes de que comenzara el partido, cuando Messi se quebró durante el Himno Nacional Argentino.
Durante el encuentro también hubo un homenaje especial en el minuto 10, cuando el partido se detuvo y todo el Monumental se puso de pie para ovacionar al capitán.
Y Messi tuvo la despedida futbolística que seguramente muchos imaginaban: participó del triunfo, asistió en dos oportunidades y marcó el tercer gol de Argentina, de penal, para cerrar su última presentación ante su gente.
Para el joven viedmense, sin embargo, más allá del resultado y de todo lo que ocurrió dentro de la cancha, la experiencia pasó por haber sido parte de una noche irrepetible. Esta vez no la vio por televisión: estuvo allí, junto a su papá, para despedir en persona al futbolista que durante más de dos décadas marcó una era con la camiseta argentina.