Salieron a pintar un mural con sus alumnos en silla de ruedas, pero la falta de accesibilidad complicó la jornada
Lo que debía ser una mañana de expresión, inclusión y trabajo comunitario para los alumnos de la Escuela Especial Nº 7 de Viedma terminó exponiendo, una vez más, las severas barreras urbanas que persisten en la capital rionegrina.
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Durante la mañana de este martes, el grupo de estudiantes y docentes partió con entusiasmo desde la institución para trasladarse a pie y en sillas de ruedas a lo largo de la calle 7 de Marzo. El objetivo era arribar al Centro Municipal de Cultura para llevar adelante la intervención de un mural en el predio. Sin embargo, el trayecto y la llegada al lugar mostraron la cara más dura de la falta de accesibilidad.
"Fuimos a intervenir el mural del Centro Municipal de Cultura y no podíamos desplazarnos porque no había rampas. Se hizo muy complejo avanzar con los chicos en sillas de ruedas", expresaron con indignación las docentes a cargo de la actividad.
El reclamo de la comunidad educativa apunta a visibilizar una contradicción cotidiana: la brecha entre el discurso de inclusión social y la realidad concreta de la infraestructura urbana.
La falta de rampas adecuadas, bajadas de cordón en condiciones y accesos adaptados en espacios públicos emblemáticos no solo frena el desarrollo de actividades pedagógicas, sino que vulnera de forma directa el derecho al libre tránsito y al disfrute de la ciudad de niños y jóvenes con discapacidad.
Tras la difícil jornada, docentes y familias esperan que el reclamo sirva para que el Municipio tome cartas en el asunto de manera urgente y ejecute las obras de adaptación necesarias para que los espacios públicos de Viedma sean, de verdad, para todos.