El reclamo por el agua choca contra el silencio y enciende todas las alarmas en Patagones
El fantasma de la escasez de agua vuelve a recorrer el partido de Patagones a las puertas de una nueva temporada estival. Pese a los reiterados intentos institucionales por sentar a los directivos de Aguas Bonaerenses S.A. (Absa) a dar explicaciones públicas, la respuesta sigue siendo el silencio.
Así lo denunció el concejal Ricardo Angos (bloque Patagonia Bonaerense), quien advirtió que la falta de inversión y previsión compromete seriamente el abastecimiento desde las localidades del norte hasta la propia cabecera distrital.
En diálogo con Radio Noticias (105.5 MHz), el edil remarcó que el Honorable Concejo Deliberante aprobó por unanimidad una solicitud formal para mantener un encuentro grabado y transmitido en vivo con las máximas autoridades de la empresa prestataria. Sin embargo, el pedido nunca obtuvo contestación.
"Lamentablemente, hasta ahora no hemos podido avanzar. En los canales formales no le han respondido al Concejo Deliberante. Vemos una seria falta de responsabilidad respecto del cumplimiento y del deber que tiene la empresa para con los vecinos", recriminó Angos, subrayando que la problemática "no se va a subsanar por no dar la cara o ignorarla".
Parches al límite de la norma y un sistema colapsado
El panorama descrito por el legislador comunal refleja un sistema exhausto y golpeado por la desinversión histórica. Según detalló, el impacto de las altas temperaturas expondrá una vez más la vulnerabilidad de localidades como Juan A. Pradere, Stroeder y diversos barrios de Carmen de Patagones.
"Estamos en una situación donde los paliativos entran a última hora: camiones cisterna repartiendo agua en las casas o mezclando agua cruda en cisternas con agua potabilizada para tratar de distribuir por red. Son parches circunstanciales que hay que mirarlos con atención, porque algunos ni siquiera están acordes a la normativa del Código Alimentario Nacional", alertó el concejal.
El diagnóstico técnico expuesto por Angos expone fallas en toda la cadena del recurso. La zona de Villalonga incrementó sustancialmente su población y su planta potabilizadora quedó chica para tratar el agua proveniente del río Colorado. A esto se suma un acueducto hacia Stroeder de diámetro insuficiente y con constantes filtraciones.
La cabecera sufre serios problemas de captación, escasa capacidad de procesamiento, la falta de habilitación de la nueva cisterna y una red de cañerías históricas soterradas.
"Cuando quieren inyectar presión para llegar a todos los barrios, los caños viejos rompen por debajo de las calles y veredas. Cuando se interviene en la superficie, es porque el problema y la pérdida de agua venían desde mucho tiempo atrás", explicó.
Frente a esta coyuntura, Angos llamó a endurecer la postura institucional: "Llegamos a un punto donde la política de Patagones tiene que empezar a pensar en acciones mucho más contundentes y firmes en conjunto con los vecinos, porque si no nos van a seguir faltando el respeto".
En el cierre, recordó que la responsabilidad primaria de defender el acceso al servicio básico recae en el Ejecutivo municipal como cabeza del Estado local.