Día Mundial de los Ríos: los desafíos de la provincia para gestionar un recurso clave
Desde la cordillera hasta el Atlántico, los ríos moldearon el territorio, impulsaron la producción y acompañaron el crecimiento de las ciudades. En Río Negro, su importancia es tan profunda que la provincia adoptó el nombre del principal curso de agua que atraviesa su geografía.
El Día Mundial de los Ríos se conmemora el cuarto domingo de septiembre (que este año es hoy) para crear conciencia sobre la importancia vital de cuidar los recursos hídricos del planeta. La fecha fue propuesta por el ecologista canadiense Mark Angelo. Quien se inspiró en el éxito de eventos locales en Columbia Británica, Canadá, en la década de 1980. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) apoyó la idea porque coincidía con sus iniciativas de protección del agua.
La importancia radica en su valor ecológico porque los cursos de agua son las arterias de la Tierra; conectan paisajes y sostienen gran parte de la biodiversidad. Hay amenazas que buscan visibilizar el daño causado por la contaminación, las presas, la deforestación y el cambio climático. Existe una acción global porque anima a las personas y gobiernos a proteger y usar de forma sostenible estos cuerpos de agua.
Ante tamaño acontecimiento, el intendente de Recursos Hídricos del Departamento Provincial de Aguas (DPA), Fernando Bodoira, reflexionó sobre ese vínculo histórico y sobre los desafíos que enfrenta la provincia para administrar uno de sus recursos más estratégicos.
“Los ríos han acompañado históricamente la ocupación y el desarrollo de la provincia. Alrededor de ellos crecieron ciudades y valles productivos, y de ellos depende el abastecimiento de las poblaciones, la producción bajo riego, la generación de energía y distintas actividades económicas”, señaló en diálogo con NoticiasNet.
Una provincia construida alrededor del agua
La relación entre Río Negro y sus cursos de agua no es casual. El río Negro, nacido de la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, atraviesa la provincia de oeste a este y dio origen a los principales valles productivos de la Patagonia.
A lo largo de décadas, el agua permitió el desarrollo agrícola, el abastecimiento de las localidades, la generación de energía y el crecimiento de actividades económicas que hoy forman parte de la identidad provincial.
La cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro constituye además el sistema hidrográfico más importante que se desarrolla íntegramente en territorio argentino, con una superficie cercana a los 140.000 kilómetros cuadrados.
El desafío de administrar un recurso cada vez más demandado
Sin embargo, el agua ya no puede pensarse únicamente como un recurso abundante. “Hoy uno de los principales desafíos es hacer un uso racional del agua. Las demandas son cada vez más diversas y la disponibilidad del recurso puede variar en el tiempo”, explicó Bodoira.
Para el funcionario, el escenario actual “obliga a conocer mejor nuestros sistemas hídricos, medir y monitorear, y planificar los distintos usos teniendo en cuenta no solamente las necesidades actuales, sino también las futuras”.
En ese sentido, remarcó que el crecimiento de nuevas actividades productivas debe ir acompañado de una evaluación permanente sobre la disponibilidad del recurso. “Producción y preservación deben pensarse de manera conjunta. El desarrollo de nuevas actividades requiere analizar de dónde provendrá el agua, qué disponibilidad existe, cuáles son los usos actuales y cómo puede verse afectada su cantidad o su calidad”, afirmó.
Pensar el agua para las próximas generaciones
La planificación aparece como uno de los conceptos centrales en la gestión hídrica de la provincia. “La seguridad hídrica tiene que ver justamente con procurar que Río Negro pueda disponer de agua en cantidad y calidad adecuadas para sus poblaciones, sus actividades productivas y el ambiente, no solamente hoy sino también en las próximas décadas”, indicó el funcionario.
Para lograrlo, consideró fundamentales la generación de información, la inversión en infraestructura, el monitoreo permanente y el uso responsable del recurso.
Además, recordó que una de las funciones centrales del Departamento Provincial de Aguas es “administrar el recurso, generar información, establecer las condiciones para su utilización y realizar el seguimiento y control que corresponde”.
El río Negro, parte de la vida cotidiana
La presencia del agua adquiere una dimensión especial en Viedma y el Valle Inferior, donde el río forma parte del paisaje diario y de buena parte de la actividad económica de la región. “En Viedma y el Valle Inferior esta relación es particularmente cercana. El río Negro nos abastece de agua, sostiene la producción del valle y forma parte de nuestra vida cotidiana”, expresó.
No obstante, recordó que el río es un sistema natural con comportamientos propios que deben ser comprendidos y respetados. “También es un sistema natural y dinámico, con períodos de aguas altas y bajas y sectores que pueden ser ocupados por el río durante las crecidas. Conocer y respetar esa dinámica es también una forma de convivir con el río”, señaló.
Una responsabilidad compartida
Por último, Bodoira hizo foco en el papel que tienen tanto el Estado como la sociedad en el cuidado de los cursos de agua. “Los residuos que llegan al agua, los vertidos indebidos o la basura que queda en las costas no se generan solos: son consecuencia de nuestras propias acciones”, advirtió.
Por eso insistió en que la protección de los ríos excede el trabajo de los organismos públicos. “La responsabilidad es compartida”, sostuvo, y convocó a promover hábitos que contribuyan a preservar la calidad del agua y el estado de las costas.
Como mensaje final por el Día Mundial de los Ríos, resumió: “Los ríos son parte de nuestra historia y de nuestro presente, pero también de nuestro futuro. El Estado tiene responsabilidades concretas y debe cumplirlas, pero el río lo cuidamos entre todos. Cada uno, desde el lugar que ocupa, tiene una parte de esa responsabilidad”.