Insultos contra un legislador: prometen llevar a dirigentes de Unter a la justicia
El final de una extensa jornada legislativa terminó de una manera inesperada para el parlamentario del PRO, Juan Murillo Ongaro. Después de participar de la sesión donde se aprobó la libertad de cambiarse de obra social en el Estado, el legislador pasó por una estación de servicio de Viedma antes de emprender el regreso a Río Colorado y se encontró con un grupo de dirigentes de Unter que habían viajado para participar de la jornada.
Según relató en diálogo con Toca Madera por Radio Noticias (FM 105.5), el episodio comenzó cuando salió del baño y varias personas le preguntaron si era legislador y si había votado la ley del Ipross, la iniciativa que había generado rechazo entre los trabajadores.
“Arrancó como un diálogo respetuoso porque yo amablemente también les respondí. Ahí me percato que son la gente que había viajado de otros lugares de la Unter”, contó.
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Sin embargo, aseguró que la situación fue subiendo de tono a medida que más personas se acercaban. “Con dos o tres pude tener un diálogo respetuoso. No coincidíamos en lo que me decían, pero sin dudas con respeto. Pero alrededor me empezaron a rodear un grupo grande diciéndome de todo, barbaridades, gritándome muy vehemente, muy violento”, relató.
Murillo Ongaro sostuvo que intentó mantener el intercambio dentro de los límites del respeto, pero finalmente decidió retirarse. “Yo intenté seguir el diálogo amable con los que me estaban hablando dentro del respeto y diciéndoles: ‘Miren, si hablamos dentro del respeto podemos charlar, pero así no’”, explicó.
Según su relato, varias personas comenzaron a filmarlo con sus teléfonos y a seguirlo cuando se dirigió hacia su vehículo. El legislador aseguró además que le arrojaron un líquido al parabrisas y que debió retirarse en reversa para evitar que el grupo lo rodeara.
“Esto no puede pasar impune”
El legislador aseguró que pretende avanzar judicialmente contra quienes participaron del episodio y que ya se encuentra trabajando con abogados para identificar a las personas involucradas.
“Mi idea es llevarlos a la Justicia, porque esto no puede pasar impune. Uno puede tener diferencias y discutirlas y plantearlas, y está bien que no pensemos igual y que puedan estar molestos con la votación que un legislador tuvo en el recinto”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que la ley cuestionada contó con un amplio respaldo dentro de la Legislatura. “La ley tuvo 35 votos a favor, no es que son una minoría. La gran mayoría de los legisladores votamos a favor. Son las reglas de la democracia. No puede pasar impune que sea un legislador o cualquier persona, lo que se hizo, cómo se refirieron, de la manera, de la forma, con las palabras que utilizaron”.
Murillo Ongaro confirmó que ya mantiene conversaciones con los abogados Damián Torres y el roquense Jorge Padín para avanzar con la presentación judicial.
“Soy nieto, hijo y pareja de docentes”
Uno de los puntos sobre los que más insistió el legislador fue su vínculo familiar con el sector docente y su desacuerdo con que dirigentes gremiales hayan protagonizado, según su relato, el episodio. “Soy nieto, hijo y pareja de docentes. El mundo docente me crié entre docentes y entre la realidad de los docentes”, afirmó.
Y marcó una diferencia entre los reclamos del sector y lo ocurrido después de la sesión: “Entiendo perfectamente las realidades que se plantean, los reclamos que se plantean. El proyecto de ayer estaba lejos de entrar en esa discusión”.
“Lo que yo vivo en mi casa, lo que yo viví en las aulas cuando fui alumno, está muy lejos de lo que ayer viví ahí en la estación de servicio. En un momento yo pensé ‘si estas personas son los docentes de mi hijo, yo tengo que sacar a mi hijo de la escuela porque están lejos de poder enseñarles, de instruirlos, de educarlos’”, manifestó.
Insultos, filmaciones y una denuncia en preparación
Durante la entrevista, Murillo Ongaro detalló que fueron más de 20 las personas que, según dijo, lo rodearon en un momento del episodio.
“Chorro, ladrón, rata, ‘mi ley es la dictadura’”, enumeró al recordar algunos de los insultos que recibió.
También sostuvo que algunas personas intentaron impedirle la salida y que, por ese motivo, decidió retroceder con su vehículo. “Empiezo a retroceder un poco porque siento que me empiezan a rodear. Entonces, para que no terminen de rodearme, me voy para atrás”, explicó.
Tras lo ocurrido, Murillo Ongaro recibió expresiones de respaldo de distintos sectores políticos. Según contó, se comunicaron con él legisladores de distintos espacios, además del ministro de Gobierno Agustín Ríos y el gobernador Alberto Weretilneck.
El propio Gobierno provincial difundió luego un mensaje en el que calificó de “inadmisibles” las situaciones de “patota y escrache”.
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