A cinco años del crimen del Indio Guzmán, el joven que ahora es bandera de uno de los clubes más populares
El 17 de septiembre de 2021 se produjo una inexplicable muerte que poco tiempo después terminó en un desenlace fatal para el homicida. Iván El Indio Guzmán, de 25 años, fue asesinado a puñaladas sobre el Puente Molina por un amigo, identificado como Lucas Alfonsín Carrasco.
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Habían salido juntos con la novia de Guzmán Luana Monsalve y otro amigo, Walter Dieu, quienes se contradijeron en sus primeros dichos. Sin mediar palabras, en un contexto con exceso de alcohol, Alfonsín Carrasco le asestó varios puntazos a Guzmán y le quitó la vida.
El hecho fue entre la 1 y las 2 de la madrugada, en el camino vecinal donde está ubicada la escuela El Paso, pasando el puente Molina de Viedma. Guzmán, su pareja, Alfonsín Carrasco y su otro amigo estaban arriba de un Renault 9, se inició una discusión, se bajaron del rodado y se produjeron empujones.
En ese contexto, el homicida le asestó dos heridas de arma blanca que le ocasionaron un paro cardioresporatorio traumático por el que perdió la vida. Luego de ello el hombre se dio a la fuga y fue detenido en cercanías del barrio 30 de marzo.
Alfonsín Carrasco tuvo el beneficio de una prisión domiciliaria mientras avanzaba el juicio y el 25 de abril de 2022, meses después del crimen, se quitó la vida en su vivienda. Por esta razón, el joven de 25 años nunca fue condenado por el homicidio.
El Indio Guzmán dejó a dos hijos huérfanos, pero se convirtió en un símbolo para el barrio Mi Bandera, su lugar en el mundo. Por esta razón, el club Santo, uno de los más populares de esta ciudad lo lleva a todas las canchas en un trapo que cubre una buena porción de la tribuna. “La Banda del Indio”, siguió vigente y continúa con el legado de Guzmán: de amor por sus orígenes.
La conmovedora historia con su madre
Alejandra Sandoval, mamá de El Indio, habló con NoticiasNet a meses de la tragedia y contó que su hijo reaccionó para defender a su novia, cuando Milenio (el apodo del asesino) le pegó una trompada.
Al respecto, explicó: "Con Iván compartíamos el asadito todos los domingos, cuando estuve tan mal de mi cáncer de intestino él era el que me bañaba, el que andaba con los médicos, el que me daba de comer, mamá se descomponía a las 3 o 4 de la mañana y él salía. Fue el que se hizo cargo de llevar la comida a la casa, ese era mi hijo Iván".
Agregó que cuando perdió un riñón enseguida se ofreció a donarle uno. "Era mi compañero, el que me llamaba todos los días por teléfono y estábamos dos horas hablando y riéndonos, era el que decía 'Por vos la vida sigue viejita'" y completó que hasta se tomó colectivos a dedo para ir a verla a Bahía Blanca cuando estaba internada.
Además, planteó que siempre fue un laburante. "Estaba flojo el trabajo, entonces se compró una maquinita de cortar pasto y salía a cortar pasto. Después de salir a las 4 de la tarde de una obra, se dedicaba a cortar pasto hasta las 8 de la noche y las señoras del centro siempre le preparaban cajitas con mercadería".
Finalmente, se refirió a su apodo El Indio y una emotiva razón. "Tenía pelo largo y por eso le decían El Indio, pero ¿saben por qué tenía el pelo largo? Porque cuando yo tuve cáncer y quedé pelada él se dejó crecer el pelo, porque se cortó su pelo para que me lo pusieran a mí".