PULSO ARTISTICO
Conocé la historia del artista que transforma identidades con hierro y restauraciones
Diego Scarfó es un reconocido artesano, restaurador y artista de la ciudad de Viedma cuyas obras forman parte del paisaje de distintas localidades de la provincia de Río Negro y también ocupan espacios en museos y plazas.
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Algunas de sus creaciones ya integran la identidad rionegrina, especialmente aquellas realizadas en hierro y forjadas con restos del ferrocarril. El icónico tiburón de El Cóndor, sus trabajos en Los Menucos, Allen, Valcheta y Sierra Colorada, además de la puesta en valor del monumento al general José de San Martín en la capital provincial, son parte de una trayectoria marcada por el arte y el compromiso con el patrimonio.
Desde hace poco más de un año, Scarfó dejó Viedma, la ciudad en la que vivió durante gran parte de su vida, para radicarse en Buenos Aires en busca de nuevas oportunidades laborales. Sin embargo, sus obras continúan vigentes y siguen aportando identidad a diferentes espacios de Río Negro.
En diálogo con Pulso Artístico para NoticiasNet, el escultor habló sobre sus orígenes, su recorrido y las dificultades de vivir del arte. Si bien Diego Scarfó nació en Buenos Aires, llegó a Viedma durante su infancia. Según relató, la mudanza se produjo por una cuestión laboral de su padre, quien era un admirador de la capital rionegrina.
Al respecto, señaló que “soy nacido en Buenos Aires y de muy chico me fui a vivir a Viedma y Patagones con toda mi familia por una cuestión laboral de mi viejo. De a poco fuimos llevando a todos los parientes que viven acá en Buenos Aires. Mi viejo era un fan de Viedma”, recordó.
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Sobre su infancia, destacó que estuvo marcada por el trabajo y por el contacto con personas vinculadas al arte. En tal sentido, comentó que “mi infancia fue de primera, criado en una estación de servicio, laburando siempre, y con tíos y amigos a los que les gustaba el arte y hacían arte. Eso creo que me fue marcando y llevando hoy a lo que soy”, explicó.
El tiburón ubicado en El Cóndor es una de sus obras más reconocidas y populares. Sin embargo, el artista cuenta con una extensa producción realizada en distintas ciudades y países. Al respecto, manifestó que “tengo muchos trabajos en distintos lugares. Por ahí en Viedma no se conocen porque no tuve la posibilidad de hacer ninguno, solamente el tiburón en El Cóndor, que se popularizó. Pero tengo trabajos hechos en Bahía Blanca, San Carlos de Bariloche, Los Menucos, Sierra Colorada, Buenos Aires, Madrid y otros lugares”, detalló.
En ese sentido, resumió su experiencia con una frase: “Dicen que nadie es profeta en su tierra”.
Restauraciones
Además de la creación de esculturas, Scarfó desarrolló una importante trayectoria en el área de la restauración. En Viedma llevó adelante la puesta en valor del monumento al general San Martín, ubicado en la plaza homónima.
Recordando ese trabajo manifestó que “en lo que son restauraciones, eso salió de la nada. Empecé a probar, siempre me gustó y tengo varios monumentos restaurados en distintos lugares. En Viedma se restauró en la plaza al general San Martín”, señaló.
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Su trabajo permitió recuperar una pieza central del patrimonio urbano de la ciudad y devolverle parte de su valor histórico y artístico.
Con respecto a los nuevos proyectos, el artista manifestó que “actualmente estoy ncuentra radicado en Buenos Aires, donde encontré un panorama laboral más amplio para lo que hago”. Según contó, “luego de realizar un avión para una heladería ubicada sobre la Avenida Del Libertador, comenzaron a surgir nuevas propuestas”.
En ese orden, manifestó que “por suerte, acá en Buenos Aires hice varios laburos. Después de haber hecho el avión en la heladería (una réplica del icónico avión Bleirot XI) surgieron otras cosas más, y una de las razones por las que me vine a Buenos Aires fue esa, a nivel laboral, acá el panorama está mucho más abierto”, afirmó.
Scarfó también recordó las dificultades que enfrentó en Viedma para concretar sus iniciativas. “Tengo un campo muy chiquito y me cansé de presentar proyectos. La verdad que nunca pude hacer nada”, expresó.
Para el escultor, dedicarse profesionalmente al arte implica enfrentar numerosos obstáculos, especialmente en el contexto económico actual. Al respecto, manifestó que “vivir del arte no es fácil en ningún lado, menos hoy en Argentina, con la situación cómo se encuentra. Pero uno trata de seguir con esto, que es lo que ama, y seguir presentando proyectos, ideas y maquetas”, concluyó.