INNOVACIÓN
Así es la espectacular mansión que Mario Pergolini usa de oficina: Boca, Star Wars y una pileta
En una innovación arquitectónica fiel a su estilo distintivo, Mario Pergolini ha reimaginado su espacio de trabajo trasladándolo a una mansión que es cualquier cosa menos convencional. Alejado del arquetipo clásico de la oficina, el mediático conductor y empresario ha logrado un ambiente donde la creatividad fluye de maneras sorprendentes. La estructura es una amalgama de lo clásico y lo moderno, con detalles de una mansión, pero adaptados para potenciar la dinámica del trabajo de medios y tecnología.
La meticulosa reforma está a la vista al adentrarse en el interior de la propiedad, donde los espacios se despliegan con techos altos, ventanales expansivos y áreas abiertas. Pergolini transformó completamente la estructura original, integrando sectores de producción, espacios en los que predomina el metal y un entrepiso que desafía la tradicional segmentación de las oficinas corrientes. Este planteamiento arquitectónico no solo refleja el gusto personal de Pergolini, sino que también promueve un entorno de trabajo diferente y más relajado.
La transición desde el interior hacia el exterior es fluida. El encanto de una mansión se mantiene con un patio, una biodiversidad selecta en sus jardines y una piscina que se abre como un oasis dentro del entorno laboral. Esta zona está habilitada para el uso del personal, integrando un toque de relax que Genuine confort laboral. Los fines de semana, quienes eligen pasar tiempo en la 'ofimansión' disfrutan de servicios que pocas oficinas podrían ofrecer.
El dinamismo en la producción audiovisual encarna el espíritu de la innovación laboral que Pergolini imprime a sus proyectos. "Buscamos movilidad y contenidos que fluyan sin rigidez”, comentaba en base a un concepto revolucionario que desafía las viejas fórmulas. Los espacios de esta residencia-oficina son transformables, adaptándose ágilmente para realizar grabaciones o entrevistas en diferentes formatos, volviendo la creatividad en algo tangible cada día.
Sin embargo, es en la oficina privada de Mario donde radican las expresiones más personales. Un santuario de intereses diversos se manifiesta en la decoración, amalgamando íconos del rock clásico con símbolos del cine y del deporte que lo apasionan. Figuras de Star Wars y Batman coexisten con trofeos visuales de sus amores musicales, creando una atmósfera única que respira su personalidad ecléctica de manera palpable.
La pasión por el fútbol, y en particular por Boca Juniors, se plasma en detalles vívidos, desde maquetas hasta memorabilia que hacen tributo a un amor incondicional. Es en esta convergencia de arte, deporte y narrativa visual donde Mario Pergolini custodió momentos memorables de su carrera, siempre mirando hacia cómo reinventar lo que significa trabajar y disfrutar de manera integral.