Preocupante diagnóstico educativo: 8 de cada 10 estudiantes de 15 años no alcanzan el aprendizaje mínimo en matemática
La difusión de los datos internacionales del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes encendió las alarmas sobre el presente y el futuro del sistema educativo argentino.
El relevamiento, aplicado a estudiantes de 15 años en tres áreas clave - matemática, lengua y ciencias -, arrojó conclusiones que el especialista Tomás Besada no dudó en calificar como "el momento más crítico" desde que se tienen registros continuos.
"El dato no fue bueno, particularmente en matemática, donde nos encontramos con que 8 de cada 10 estudiantes de 15 años no alcanzaron los aprendizajes mínimos de acuerdo a esta última prueba", graficó el analista de Argentinos por la Educación en diálogo con el programa Tocá Madera, de Radio Noticias (105.5 MHz).
La cifra consolida una curva descendente constante: en 2006 el déficit alcanzaba al 64% de los alumnos, saltó al 73% en 2022 y trepó casi al 80% en el último relevamiento.
Del faro regional al puesto ocho en Latinoamérica
El deterioro argentino repercute directamente en el posicionamiento internacional. En matemática, el país quedó ubicado en el puesto 70 sobre 91 naciones evaluadas a nivel global.
El panorama tampoco muestra cifras alentadoras en las otras materias: en lectura y ciencias alrededor del 60% de los jóvenes no logra comprender los conocimientos básicos, situando a la Argentina en el casillero 62 del escalafón mundial.
Al comparar el desempeño con los países vecinos, Besada recordó el drástico cambio de época: "Supimos ser el faro educativo en Latinoamérica, ocupando el primer puesto a fines del siglo pasado y principios del 2000. Hoy estamos en el octavo lugar en la región, liderados por Chile y Uruguay. Es urgente empezar a trabajar".
Las causas de una crisis multisectorial
Consultado sobre los factores que explican este retroceso sistemático, el especialista remarcó que se trata de un problema multifacético que combina falencias estructurales de arrastre, el impacto no resuelto del cierre escolar durante la pandemia y la pérdida de días efectivos de clase.
"En Argentina notamos un problema grave con el tiempo en la escuela: los chicos pierden en promedio 30 días de clase al año por diversos factores, y eso repercute de lleno en los aprendizajes. A eso hay que sumarle la necesidad de revisar los planes de estudio y cómo se está formando a los docentes que están al frente del aula, principalmente en la primaria", expresó Besada.
El analista también hizo hincapié en las dificultades severas de comprensión lectora agravadas por la dispersión que genera el uso intensivo de pantallas y dispositivos móviles, sugiriendo la necesidad de "volver al libro de papel y a las bases analógicas" para recuperar la concentración y el hábito de lectura.
Escuchá la nota completa:
Leer más: Viedma fue sede de una jornada para reforzar la prevención de consumos problemáticos en escuelas
Repensar la base desde el nivel inicial
Besada enfatizó que la evaluación a los 15 años funciona como un punto de quiebre donde se visibiliza el arrastre de los años previos.
"Si los cimientos de la educación inicial y primaria no están firmes, las trayectorias educativas posteriores se desmoronan. Los chicos tienen que terminar la escuela sabiendo resolver una regla de tres simple o un cálculo básico, porque son las herramientas mínimas para encarar la universidad o el mercado laboral", concluyó.