2026-09-10

DÍA DEL MAESTRO

Elena Pizzio: la huella de una docente que hizo de la escuela un espacio de libertad

La referente viedmense repasó su trayectoria en las aulas y su compromiso actual con la defensa de la educación desde la conducción gremial.

En cada 11 de septiembre, las escuelas se llenan de homenajes, recuerdos y reflexiones sobre el rol de quienes dedican su vida a enseñar. Para Elena Pizzio, docente, exdirectora, militante gremial y también "vecina destacada" de Viedma, la fecha tiene un significado especial porque resume una convicción que la acompañó durante toda su trayectoria: la docencia es una profesión atravesada por la vocación.

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"Muchos dicen que la vocación no existe. Sí existe. Somos trabajadores de la educación, pero existe la vocación y es lo que te impulsa a seguir con todos los inconvenientes que podés encontrar", expresó en diálogo con NoticiasNet.

Pizzio es de Buenos Aires, estudió en Quilmes y formó parte de la última promoción de maestras normales nacionales, lo que significaba que "estudiábamos cinco años y a los 18 años salíamos a dar clases. Uno tenía ese empoderamiento de decir ‘ya sos maestra’", recordó.

Con tan solo 23 años se convirtió en rionegrina por adopción y con orgullo, ya que su "sueño de adolescente era ser maestra en el sur. No sé por qué, pero era así". Ese deseo se concretó en 1975, cuando llegó a San Antonio Oeste.

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A la semana de haberse anotado en la escuela cabecera obtuvo su primera suplencia. También fue el inicio de una relación que mantendría durante toda su vida con la organización sindical docente.

"Me afilié al gremio enseguida. Lo gremial y el aula fueron siempre paralelos. Para mí una cosa no tenía sentido sin la otra", contó al medio.



Viedma, su lugar en el mundo

Después de cinco años en San Antonio Oeste y debido a razones de salud, "nos mudamos acá y fue mi lugar del mundo. Nunca me arrepentí de haber venido", aseguró Elena.

La necesidad de realizar tratamientos médicos frecuentes hizo imposible continuar viviendo en la localidad portuaria. No obstante, su trayectoria docente en la capital rionegrina comenzó en la escuela de El Dique, donde trabajó durante una década y construyó algunos de los recuerdos más entrañables de su carrera.

"Yo ahí fui feliz", mencionó con gesto de nostalgia, ya que el paso del tiempo le sigue devolviendo muestras de cariño. "Cuando alguien me dice ‘hola, seño’, sé que fue alumno mío. Es hermoso porque uno vuelve a momentos muy felices. Algo habré hecho para que me sigan saludando", expresó.

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Muchos de aquellos estudiantes hoy son adultos de más de 40 o 50 años, pero todavía la reconocen en la calle. Elena pasó gran parte de su carrera como maestra de los primeros grados, por lo que se sinceró sobre sus preferencias: "Me sentía muy bien siendo maestra de primero, segundo y tercer grado. Me llevaba muy bien con los chiquitos".



Nunca pensé en dejar la docencia”

Como en todas las profesiones, la docencia presenta dificultades y desafíos que no son para todos. "Nunca pensé en dejar la docencia. Fui feliz desde el primer día", confesó.

No obstante, en 1993, cuando tenía 42 años, y gracias al régimen previsional vigente para los docentes rionegrinos de aquella época, concretó su retiro formal, aunque sin abandonar la actividad.

Continuó participando activamente en la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTER), organización de la que sigue formando parte como integrante de la conducción local.

"Los activos tienen que tener un protagonismo y yo sigo siendo la vieja que puede dar fe de lo que ya se hizo, de lo que dio resultado y de lo que no", sintetizó. Su militancia gremial, social y política fue uno de los motivos por los que el Concejo Deliberante la distinguió como “Vecina Destacada” de Viedma en 2024.

En aquella oportunidad, Pizzio manifestó sentirse "muy orgullosa" y reivindicó la importancia de la participación colectiva. "La lucha que se pierde es la que se abandona", expresó.

Esa mirada sigue vigente en su presente. Actualmente impulsa un proyecto para reconstruir la historia de la seccional Viedma de UnTER desde su fundación en 1974 hasta la actualidad. La iniciativa contempla la recopilación de testimonios escritos y materiales audiovisuales de docentes jubilados.

"La idea es que los nuevos no cuenten ninguna historia. Tienen que contarla los viejos, los jubilados", señaló. En el Día del Maestro, Pizzio también reflexionó sobre el sentido profundo de la profesión que marcó toda su vida. "Siempre dije que no enseñaba, sino que ayudaba a aprender".

"Si no tenés vocación, no te metas. Pero si tenés algo de vocación, es una profesión que te va a hacer muy feliz", concluyó.

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