2026-09-10

Mucho más que caminar: el grupo de Viedma que encontró en el movimiento una forma de acompañarse y sanar

En una charla con NoticiasNet, Sol Lamborisio contó cómo nació Team Dejando Huellas, donde un grupo de mujeres salen a caminar para hacer actividad física y despejarse.

Lo que comenzó como una necesidad personal de hacer actividad física terminó convirtiéndose en una comunidad de alrededor de 60 personas. Se trata de Team Dejando Huellas, un grupo de caminata que nació en Viedma de la mano de Sol Lamborisio, fisicoculturista, estudia la carrera de personal trainer, y que encontró en el movimiento, la compañía y los vínculos una manera de transformar el ejercicio en un espacio de bienestar.

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La historia del grupo, sin embargo, va mucho más allá de una caminata. Está atravesada por una experiencia personal que marcó profundamente a Sol: la pérdida de su hijo Bastián, de cuatro años, producto de una enfermedad. La necesidad de cobrar fuerza para seguir y porque tiene dos hijos más que dependen de ella.

En una charla con NoticiasNet, contó: “Mi hijo me dejó las enseñanzas más grandes de mi vida: la fuerza para no bajar los brazos, la resiliencia, el aprendizaje para continuar a pesar del dolor y la valentía de no abandonar jamás”.

Sol Lamborisio con su grupo de caminata. Foto: gentileza

 

Toda esa historia personal y el amor por su hijo fueron volcados al grupo. “Cada paso que damos juntas, cada caminata y cada palabra de aliento son un homenaje a lo que él me enseñó. Cuando les digo a mis alumnas que sigan adelante, sin importar las historias difíciles o los días malos que carguemos, les estoy compartiendo la fuerza que Bastián me dejó”, explicó.

El origen del grupo fue mucho más espontáneo de lo que podría imaginarse. Cuando Sol comenzó a competir en fisicoculturismo, necesitaba hacer cardio todos los días. Algunas personas comenzaron a acercarse y le preguntaron si podían acompañarla a caminar. “Les dije que sí con todo gusto y, cuando quise acordarme, ¡ya éramos un montón!”, recuerdó.

Fue entonces cuando apareció la idea de formar un grupo. Así, en enero del año pasado, nació oficialmente Team Dejando Huellas. Lo que comenzó con un pequeño grupo fue creciendo hasta convertirse en una comunidad de unas 60 personas.

“Mi verdadero motor es ayudar y acompañar a quien lo necesite, ya sea para mejorar su salud, despejar la mente o atravesar un momento personal”, sostiene Sol.

Los datos de contacto para sumarse

 

La actividad es completamente gratuita. “No me interesa el dinero; aunque hoy todos lo necesitamos, a mí me llena el corazón ver cómo nos reímos, compartimos y construimos estos vínculos tan hermosos”, afirmó.

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Mucho más que caminar

En Team Dejando Huellas participan personas de distintas edades y, aunque actualmente el grupo está conformado casualmente por mujeres, la propuesta está abierta a todos: mujeres y hombres, sin límite de edad.

“Muchas personas llegan buscando mover el cuerpo, cuidar la salud o simplemente despejar la mente del día a día. Sin embargo, con los kilómetros pasa algo increíble. Entre paso y paso nacen las charlas. La caminata se convierte en un espacio para compartir, escuchar y acompañarnos”, describió.

La diferencia con salir a caminar en soledad, para Sol, está justamente en ese componente comunitario. Caminar solo puede ser una excelente oportunidad para la introspección, pero hacerlo acompañado genera compromiso y hace que sea más difícil abandonar la actividad ante el cansancio o la falta de ganas. “En grupo, el compromiso con los demás y las ganas de reencontrarse vencen la pereza”, subrayó.

Parte del grupo que sale a caminar por distintos puntos de Viedma. Foto: gentileza

 

Y también está la posibilidad de hablar. “A solas sos vos con tus pensamientos y, a veces, con el rumiar de las preocupaciones. En grupo, la charla fluida funciona como un limpiador mental donde compartís lo que te pasa y escuchás otras realidades”, señaló.

“El humor, la charla y el compañerismo son el verdadero motor del grupo: transforman la actividad física en un espacio de contención, risas y desconexión total del estrés diario”, aseguró.

Una hora para moverse y encontrarse

El grupo sale a caminar los martes y jueves, de 16 a 17. El punto de encuentro es en Boulevard y Rivadavia, donde están los semáforos y los banquitos. La puntualidad también forma parte de la dinámica del grupo. “Nos caracteriza el respeto por el tiempo de todos, así que salimos siempre en punto. Si alguien avisa ‘¡Profe, voy llegando!’, la esperamos con gusto, pero priorizamos arrancar a tiempo para cumplir la hora completa de recorrido”, contó Sol.

Son 60 minutos de caminata, pero no existe un circuito fijo. La propuesta es ir cambiando los recorridos y conocer distintos puntos de Viedma. Suben el Puente Viejo, recorren la zona de la 30, se sacan fotos, conversan y se ríen. “Siempre voy atenta preguntando cómo se sienten”, agregó.

El nombre del grupo tampoco fue elegido al azar. Para Sol, las huellas representan mucho más que los pasos que se dan durante una caminata. “El nombre de nuestro grupo nace desde el lugar más profundo de mi corazón y con un significado sagrado”, dijo.

“Son la marca de fortaleza que dejamos en el camino y el recuerdo vivo de que, pase lo que pase, siempre se puede volver a empezar y avanzar juntos”, expresó.

La profe y encargada de las caminatas, Sol Lamborisio. Foto: gentileza

 

Envejecer en movimiento

La filosofía del grupo también está relacionada con una mirada integral sobre la salud y el paso del tiempo. Sol transitó el deporte durante toda su vida, desde el patín hasta la actualidad, con el fisicoculturismo, y asegura que esas experiencias modificaron su manera de entender el cuerpo.

“El cuerpo no es solo estética, es el templo que nos permite movernos, compartir y disfrutar”, sostuvo. A sus 40 años, entiende la salud desde un lugar diferente: como un equilibrio entre la fuerza física, la tranquilidad mental y la posibilidad de construir vínculos.

Un proyecto que sigue creciendo

Durante los meses de frío, la actividad disminuye un poco, pero con la llegada de los días más cálidos el grupo vuelve a activarse con fuerza. Y el interés no llega solamente desde Viedma. “Me pregunta mucha gente de Patagones para unirse, y les encantó la idea”, contó Sol.

El crecimiento del grupo es, para ella, una señal de que el objetivo se está cumpliendo. “Saber que voy logrando mi objetivo en Viedma y recibir la felicitación de la gente por la pasión que le pongo a esto es mi mayor recompensa”, aseguró.

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