PULSO ARTÍSTICO
Empezó a tocar por casualidad con guitarra prestada y hoy es un referente de la música
Diego Magnin es uno de los referentes de la guitarra clásica en la Comarca Viedma-Patagones. Nacido en Necochea y radicado en la región desde 1971, construyó una extensa trayectoria vinculada a la interpretación, la docencia y la formación musical.
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Actualmente jubilado como profesor de la Escuela de Arte Alcides Biagetti, donde trabajó los últimos años, Magnin continúa ligado a la música y participa en nuevos proyectos artísticos. En diálogo con Pulso Artístico, para NoticiasNet, recordó sus comienzos, sus años de formación y las propuestas que prepara para los próximos meses.
Según comentó, su vínculo con la música comenzó de manera casual, a partir de una guitarra que había dejado su hermano mayor cuando se trasladó a San Luis para estudiar Física. Al respecto, recordó que “la agarré y dije: “¿Qué puedo hacer con esto?” Empecé a tocar las cuerdas de forma aleatoria y me enganché”, relató.
A partir de ese interés, le pidió a su madre que le buscara un profesor. Así llegó a las clases de Pascual Lupia, reconocido maestro de esta ciudad con quien estudió durante los últimos años de la escuela secundaria.
Recordando aquellos años, señaló que “por entonces le pedí a mi mamá que me consiga el contacto con el profesor al cual iba mi hermano, para poder avanzar más rápido. Fue así que conocí a Pascual Lupia y ahí comencé, eso fue principio del cuarto año de la escuela secundaria. Entonces todo cuarto y quinto año estuve estudiando con Pascual después me fui un año a Buenos Aires un tiempo y luego a La Plata porque mi hermana también iba para allá a estudiar Biología y mi hermano también iba a estudiar otra carrera, Ingeniería Forestal”.
En esos años, recordó que “mis padres dijeron, bueno, todos para La Plata, porque imagínate que dos o tres departamentos no se podían estar alquilando, así que todos los hermanos nos fuimos a la ciudad de La Plata”.
Entre 1984 y 1990 continuó su perfeccionamiento en Buenos Aires y en la capital bonaerrense. En esta última ciudad se inscribió en la Escuela de Bellas Artes, donde estudió con Isabel Siewers, destacada concertista de guitarra. Apuntó en ese sentido que "cuando ella dejó Bellas Artes para irse a Europa, decidí volver. A mí no me interesaba tanto ir a tocar afuera; prefería quedarme acá”, explicó.
Durante esos años también participó en distintos conciertos de guitarra clásica, tanto como solista como en formaciones de música de cámara. Algunas de esas presentaciones fueron declaradas de interés municipal.
Al regresar a la Comarca Viedma-Patagones, comentó que “empecé a trabajar en los colegios secundarios, como docente de música. La verdad que esos años fueron de un peregrinaje por todos los colegios porque como no tenía el título tomaba horas a principio de año, y se me daban de baja en marzo, después de la fecha de examen así que iba a la asamblea tomaba de vuelta y me tocaba otro colegio, así que bueno anduve por todos los colegios secundarios”.
No obstante, recordó que “cuando se abrió la Escuela de Arte en Patagones me inscribí, hice la carrera, y de hecho soy el primer egresado como profesor de guitarra y empecé a trabajar en la escuela siendo alumno. Cuando terminé me ofrecieron la dirección de una banda en un colegio secundario y ahí comencé a tocar otros instrumentos, un poco por necesidad y otro poco por gusto. Fue así que aprendí a tocar la batería porque tenía que enseñar la batería, era una banda de rock”.
Pero más allá de tocar la batería, comentó que “en el teclado me manejaba bastante bien, el bajo también, al igual que la guitarra eléctrica, con la púa estaba todo bien, pero además había un saxo y ahí te dije bueno yo tocaba la flauta dulce, pero imagínate que nada que ver así que fui a unas clases de saxo y más o menos me empecé a manejar. Igual el saxo siempre fue un instrumento que me gustó mucho, tal es así que en determinado momento me compré uno”.
El saxo se convirtió entonces en otra de sus grandes pasiones. Durante aproximadamente una década lo estudió y lo utilizó en diversas presentaciones, entre ellas actos escolares, celebraciones por el 7 de marzo y la apertura de sesiones del Concejo Deliberante de Viedma. También realizó un arreglo del Himno de Río Negro, que fue registrado en video y publicado en YouTube. Sin embargo, con el tiempo decidió priorizar la guitarra. “Llegó un momento en que no podía estudiar guitarra y saxo a la vez. El saxo me llevaba muchas horas de práctica y después no tenía ganas de ponerme con la guitarra”, explicó.
Solista, dúos y distintos géneros
A lo largo de su carrera, Magnin se presentó principalmente como solista o en dúos. También participó en algunos ensambles de guitarras y proyectos grupales, aunque su preferencia estuvo siempre vinculada al formato de cámara y a la interpretación con técnica clásica.
Su repertorio abarca diversos géneros. La música brasileña es uno de los estilos con los que más se lo identifica, aunque también interpreta folclore, tango, blues, jazz y música clásica.
“Me gusta tocar de todo un poco. He tocado mucha música brasileña, pero también folclore, tango, blues y jazz. En cuanto a la música clásica, mantengo un repertorio de obras y estudios porque resulta muy beneficioso para la técnica del instrumento”, señaló.
Además de interpretar obras de otros autores, compuso algunas piezas y realizó arreglos, especialmente para dúos de guitarra. Según explicó, muchas de esas composiciones surgieron por necesidades concretas de estudio o de repertorio.
“Si quiero tocar una obra que no tiene arreglo para dos guitarras, me siento y lo hago. Compuse más por necesidad musical que por una cuestión personal o sentimental”, detalló.
Nuevos proyectos y agenda para 2026
Tras jubilarse hace aproximadamente un año y medio, Magnin inició una nueva etapa, en la que combina la música con otras inquietudes artísticas. Actualmente cursa parte de la carrera de Escultura en la Escuela de Arte y disfruta de nuevos proyectos vinculados con el paisaje y el entorno natural de la comarca.
Consultado por su presente, comentó que “en la actualidad estoy transitando en un nuevo periodo, porque yo me jubilé de la escuela de arte, de la docencia, estuve los últimos 10 años en la escuela de arte únicamente. Me jubile hace un año y medio así que sigo con la guitarra como lo hacía en su momento, pero he comenzado con proyectos nuevos a disfrutar mucho el entorno que tenemos, este río Negro y este mar, pero también estoy comenzando con escultura que me apasiona. De hecho, estoy cursando parte de la carrera en la escuela de arte”.
En cuanto a los proyectos musicales con la guitarra, comentó que “siempre estoy haciendo cosas, como soy intérprete, siempre tengo alguna que otra composición y algún que otro arreglo para hacer, especialmente arreglos para dúo porque por ahí quiero tocar alguna canción o alguna obra que no está el arreglo para dos guitarras entonces me siento y lo hago. Si bien he compuesto temas propios, lo hice por necesidad, por trabajo, igualmente no tengo problema en componer, pero prefiero escuchar una obra que me guste y decir esta está tan bien hecha que la toco”.
Con respecto a lo que se viene para este año, adelantó que está preparando una serie de presentaciones junto al guitarrista Pablo López Minucci. El primer concierto será el 19 de septiembre en El Cóndor, donde ambos tocarán por separado y luego finalizarán con un dúo.
También están previstas presentaciones el 10 de octubre en Amigos de lo Nuestro y el 23 de octubre en la Biblioteca Municipal de Patagones. Las fechas podrían ampliarse en los próximos meses.
De todos modos, remarcó que “el evento central será una nueva edición de Guitarras del Mundo, prevista para el 25 de septiembre y organizada junto con Héctor Barrionuevo, de UPCN Río Negro”. En esta oportunidad, Magnin no participará como intérprete, pero sí forma parte de la organización.
“Las ganas de tocar siempre están”, afirmó el músico, quien continúa encontrando en la guitarra una forma de expresión y una compañera permanente, aun después de haber concluido su etapa formal como docente.