2026-09-02

La "superdieta" del INTA para el ganado patagónico que logra carne de alta calidad en invierno

Explicaron cómo reemplazan el engorde a corral durante la época de menor crecimiento de pasturas.

Durante los meses invernales, el crecimiento del pasto natural en la Patagonia Norte es prácticamente nulo. Frente a esta limitante climática, la alternativa tradicional de los productores es encerrar al ganado en corrales de engorde.

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Sin embargo, una investigación que lleva adelante el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria del Valle Inferior (INTA) está consolidando una opción superadora: la remolacha forrajera, un cultivo que permite obtener carne de invierno a pastoreo directo y con rendimientos extraordinarios.

En diálogo con el programa Tocá Madera de Radio Noticias (105.5 MHz), la ingeniera agrónoma María Gabriela Garcilazo, investigadora del área de Producción Animal de la Estación Experimental Valle Inferior, brindó detalles de los avances y beneficios que ofrece esta alternativa en los valles irrigados.

El origen de este proyecto se remonta a un viaje técnico realizado a Oceanía, donde productores y especialistas observaron el uso masivo del recurso. Al respecto, Garcilazo explicó los cuidados iniciales que requiere la siembra: "Es un cultivo que requiere bastantes cuidados. Los primeros dos meses es más delicado que el maíz, hay que protegerlo de las malezas y de las plagas, pero una vez que está establecido, después en el invierno produce un montón de pasto".

La especialista remarcó la altísima productividad que se logra bajo riego en la comarca y la región, comparando la carga animal habitual con el potencial de este recurso: "Una carga normal en una chacra bajo riego en nuestra zona es de cinco, seis o siete animales por hectárea durante todo el año. Con la remolacha forrajera podemos llegar hasta más de 30 animales por hectárea en un buen cultivo. La producción de carne se multiplica muchísimo".

En cuanto al esfuerzo económico que demanda su implantación, la investigadora del INTA no ocultó la inversión necesaria pero destacó la ecuación final: "Tiene un costo, obviamente el cultivo es más costoso que un maíz o que una pastura, pero también la producción es muy alta, entonces compensa".

Respecto al uso estratégico dentro del ciclo ganadero, la ingeniera subrayó su adaptabilidad para distintas categorías: "Es bastante versátil. En la recría, el ternero después del destete puede consumir la remolacha agregándole un concentrado proteico. Y si nos encontramos con novillos a los que les falta terminarse o acumular grasa, en remolacha forrajera se engordan igual que si los metiésemos tres meses a un corral con mucho grano de maíz".

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NoticiasNet · Microagroeconómico : María Gabriela Garcilazo - INTA Valle Inferior

Finalmente, Garcilazo detalló las conclusiones a las que llegaron al evaluar las propiedades de la res y el impacto en la salud del consumidor: "En la remolacha estamos encontrando que la calidad de la carne es más parecida a la que se produce a pasto que a la de corral. Con la remolacha forrajera tenemos grasa blanca con calidad nutricional igual a la del pasto: nos da más balanceado, con menos colesterol y mayor concentración de Omega 3, que nos ayuda a tener menos riesgos cardiovasculares".

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