CONFESIONES
Cómo fue el día en que Sofía Gala sufrió un coma alcohólico con 15 años: “Se había muerto…”
En una reciente entrevista televisiva, la actriz Sofía Gala hizo una profunda revisión de los excesos de su adolescencia, destacando un episodio que aún resuena en su memoria: un coma alcohólico a los 15 años. Sin ápice de contención, reveló detalles de una noche traumática que ocurrió durante una matiné en Zárate, uno de esos encuentros ingenuos donde las líneas entre inocencia y peligro pueden confundirse fácilmente.
La fotografía presentada durante el programa 'Animales Sueltos', conducido por Alejandro Fantino, mostró a una joven Sofía agarrando una copa en su fiesta de 15 años. Sin embargo, fue en un evento posterior donde la combinación de inexperiencia y accesibilidad al alcohol marcó un antes y un después en su vida. En una sociedad que a menudo normaliza el consumo de alcohol entre los jóvenes, Sofía relató cómo la cercanía con un conocido de la barra derivó en una experiencia límite para sus apenas 15 años.
"Me acuerdo de todo: me tomé 12 chupitos, dos cervezas y un Fresita", recordó con crudeza, enfatizando el impacto físico que vivió esa noche. Todavía en su memoria, aquella jornada relata la imprudencia juvenil que casi termina en tragedia. La fragilidad fue tal que años después, la mera ingesta de dos cervezas en una salida con amigos desencadenó una nueva descompensación, revelando la vulnerabilidad subyacente en su cuerpo para metabolizar el alcohol.
La confesión de Sofía permitió ahondar en las causas de su comportamiento. Detrás de esos tragos y de ese desmedido consumo, latía el desgarro de una pérdida nunca procesada: la muerte de su padre. Mario Castiglione, al igual que tantos, luchaba contra sus propios demonios alcohólicos, y Sofía no había logrado llorarlo ni comprender su ausencia hasta algunos años después. La evasión a través del alcohol, entonces, fue un intento inconsciente de enfrentar unos sentimientos que, en su adolescencia, parecían demasiado abrumadores para verbalizar.
Tras esa experiencia, marcó un camino del que pudo aprender, reconociendo el apoyo inesperado de compañeros como Juana Viale y Gastón Pauls, quienes le tendieron la mano en momentos de descompensación posteriores. La crónica personal sobre su adolescencia ofrece ahora no solo un atisbo de vulnerabilidad en medio de una vida pública, sino también una llamada de atención sobre los peligros que el consumo desmedido de alcohol puede conllevar, independientemente de la situación socioeconómica o el entorno familiar. Es una reflexión no solo sobre el pasado de Sofía Gala, sino una advertencia para todos los padres y jóvenes que piensan que los excesos son inofensivos.