La buena temporada ganadera abre una discusión sobre el peso de los animales que llegan al mercado
La mejora de las condiciones pastoriles en buena parte del partido de Patagones está generando cambios en las decisiones de los productores ganaderos. Con mayor disponibilidad de alimento, muchos establecimientos optaron por retener animales que en otros momentos hubieran sido vendidos, especialmente terneras, vaquillonas y vacas en buenas condiciones.
Esa decisión también comenzó a reflejarse en los remates de la zona, donde se observa una menor cantidad de hacienda ofrecida. Al mismo tiempo, la permanencia de los animales durante más tiempo en los establecimientos permite avanzar hacia ejemplares de mayor peso antes de su comercialización, una situación que genera nuevos planteos dentro de la cadena cárnica.
El tema fue abordado por Héctor Bizet, integrante de la Comisión Directiva de la Sociedad Rural de Villalonga, quien en diálogo con el programa Toca Madera, de Radio Noticias, explicó que la actual situación permite al productor "tratar de retener y mantener la más cantidad posible de hacienda en el campo".
Según detalló, esa retención se observa tanto en las categorías destinadas a reposición como en los animales que llegan a los remates. "Las terneras se están quedando en el campo, gran parte de ellas, vaquillonas. Una vaca que esté medianamente bien, la mantienen en vez de venderla", señaló.
Bizet también vinculó esta situación con una modificación en el peso de los animales que llegan al mercado. Explicó que mientras anteriormente era habitual comercializar novillos de 340 o 350 kilos, actualmente se apunta a animales de entre 420 y 430 kilos, con una etapa final de terminación a grano.
En ese sentido, sostuvo que el mayor peso no necesariamente implica una pérdida en la calidad de la carne. "Hoy un novillo de 450 kilos, de la forma de terminación que tiene, es blando, es a grano", afirmó, y explicó que los últimos 70 u 80 días el animal puede permanecer encerrado para completar su terminación.
El productor planteó así la necesidad de revisar los parámetros con los que se analiza el peso de los animales destinados al consumo interno.
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La situación también genera discusiones dentro de la cadena comercial. Bizet señaló que algunos frigoríficos vinculados al consumo interno manifiestan reparos frente a medias reses de mayor tamaño, ya que el incremento del peso puede modificar la dinámica de comercialización.
Más allá de esa discusión, el representante de la Rural de Villalonga destacó que el escenario actual también permite a los productores prepararse para períodos menos favorables. "Cuando te pasan algún año como este, tenés que tratar de provisionar lo más posible", explicó, en referencia a la producción de rollos y la reserva de cuadros para contar con forraje ante eventuales cambios en las condiciones climáticas.