Una repostera viedmense necesita salvar su riñón y decidió apelar a la solidaridad: “Tengo una sola oportunidad”
Mariana Soledad Herrera atraviesa una carrera contra el tiempo. Desde hace cuatro o cinco años convive con una malformación en uno de sus riñones y con un catéter que debe ser reemplazado periódicamente. En los últimos meses, el cuadro se complicó, las internaciones se hicieron cada vez más frecuentes y los analgésicos dejaron de ser suficientes. Por eso, necesita realizarse una cirugía compleja.
Por mínimo que sea el aporte, pueden colaborar al alias marianasoledad.2026 (Personal Pay) La repostera, conocida por su emprendimiento “El Principito”, necesita una cirugía compleja para reconstruir la zona afectada y dejar de depender del catéter. Pero el camino para llegar a esa intervención estuvo marcado por rechazos, derivaciones y viajes que, según cuenta, terminaron sin la operación que esperaba.
Por eso decidió iniciar una colecta. Su objetivo es reunir el dinero necesario para poder operarse en Viedma, con el urólogo que la viene tratando desde hace años y que, según explica, está en condiciones de realizar la intervención.
Una cirugía que fue rechazada dos veces
Mariana tiene obra social y contaba con un médico en Viedma que conocía su historia clínica. Sin embargo, el presupuesto para realizar la cirugía fue rechazado en dos oportunidades.
La primera alternativa fue derivarla a Bahía Blanca. Allí viajó con la expectativa de avanzar con la intervención, pero se encontró con otra dificultad: en el centro médico al que fue le indicaron que la cirugía era demasiado compleja para lo que podían realizar allí.
“Volví a Viedma, volví a estar muy mal”, relató Mariana. Terminó nuevamente internada y con un cuadro de dolor que llegó a requerir una bomba de morfina. Ante ese escenario, la obra social decidió derivarla a Buenos Aires.
Cuatro días internada y una operación que no fue la esperada. El viaje a Buenos Aires tampoco terminó como Mariana imaginaba. Ingresó a un sanatorio donde finalmente le realizaron un procedimiento sobre el catéter, pero no la cirugía reconstructiva que necesitaba.
La intervención tampoco fue sencilla. El catéter llevaba tiempo colocado, estaba calcificado en el riñón y había quedado incrustado en la vejiga. Para Mariana, todo esto es una muestra de que el problema no puede seguir postergándose.
“Ese riñón lo estoy perdiendo”, advirtió. Además del procedimiento médico, el viaje significó una importante cantidad de gastos que la cobertura no contempló completamente: alojamiento, comida, traslados, medicamentos, coseguros y los gastos de su acompañante.
Su mamá viajó con ella y debieron afrontar parte de esos costos durante una estadía que se extendió por el fin de semana largo.
“No quiero ser un número más”
En sus redes sociales, Mariana fue contundente al explicar por qué quiere reunir el dinero y realizar la intervención en Viedma. “No por capricho, sino por no ser un número más, un legajo más, una historia clínica más”, escribió.
Contó que conoció al médico que supuestamente iba a operarla apenas dos horas antes de ingresar al quirófano, después de haber permanecido cuatro días internada. Lo volvió a ver durante la intervención y, según relató, posteriormente otro profesional le dio el alta y otro médico realizó el control.
Para ella, la diferencia está en poder continuar el tratamiento con el profesional que conoce su caso desde hace años. “Necesito operarme con mi médico, que viene haciéndome las cirugías desde hace cinco años”, sostuvo.
Mientras espera nuevas definiciones médicas, Mariana deberá realizarse estudios para determinar en qué condiciones se encuentra actualmente el riñón y si todavía está a tiempo de someterse a la cirugía reconstructiva.
La situación la mantiene en reposo laboral y con medicación permanente para controlar el dolor. También contó que pasó períodos conectada a una bomba de morfina y que su cuerpo y su cabeza están “súper agotados”.
“Estoy dándolo todo para poder retener ese riñón, salvarlo y conservarlo”, expresó. La incertidumbre también está atravesada por el tiempo. Mariana sabe que la cirugía es compleja, pero sostiene que no puede continuar esperando indefinidamente autorizaciones y respuestas administrativas.
“Esto no es de ahora. Llevo cuatro años así y ya hoy lo pierdo. Si hoy pido ayuda es porque ya se hicieron suficientes cosas mal hasta ahora y siempre fui paciente”, expuso.
“Necesito juntar la plata y hacerme la cirugía en Viedma. Tengo una sola oportunidad de salvar ese riñón y lo quiero salvar”, resumió Mariana.