Gracias a la Línea 145 se destapó un supuesto caso de trata que investiga el fuero federal
Un supuesto delito de trata que ayer quedó en evidencia en esta capital contó con un aliado importante para tratar de esclarecer la situación que debieron atravesar varios trabajadores. Es que la Línea 145 resultó un factor fundamental, de acuerdo a lo destacado por Angélica Calfin, del área de Trata del Ministerio de Desarrollo Humano de Río Negro en torno a la conflictiva situación que contó con la intervención de la justicia federal, la delegación Rawson de Gendarmería Nacional y la secretaría provincial de Trabajo.
Ese vínculo al cual se puede apelar en forma gratuita, nacional y en forma anónima permite denuncia, pedir orientación o solicitar asistencia ante casos de trata y explotación de personas, y Calfin reveló que tomaron conocimiento del caso en las últimas horas merced a un llamado a esa línea y que “permitió actuar con rapidez” para llevar a cabo el procedimiento durante toda la jornada de ayer en un domicilio de esta capital.
Si bien se mostró prudente frente al caso, al estar actuando la Justicia Federal, aclaró a NoticiasNet que el fuero actuante inició actuaciones por “presunto delito de trata” y que las ocho personas “pidieron ser rescatadas de manera voluntaria”.
Reveló que se actuó sobre un domicilio de Viedma, pero que estas personas “eran llevadas a trabajar a distintas chacras” del Valle Inferior, y una vez que presten testimonios el grupo decidirá en forma voluntaria si desean volver a Santiago del Estero o bien quedarse a trabajar en la zona, aunque “en condiciones dignas”.
Insistió en que “están a resguardo” pero evitó brindar precisiones respecto de otros detalles que pueden haber surgido en la investigación, a la vez que destacó el apoyo recibido para el despliegue por parte del ministro de Desarrollo, Juan Pablo Muena, y el secretario de Políticas Públicas, Fernando Henríquez.
Otro caso
Respecto del joven que el 30 de julio pasado escapó por los techos de un domicilio, la funcionaria provincial señaló que decidió volver a su lugar de origen, es decir la provincia santiagueña. Se trata de un obrero rural de 29 años, quien denunció ante la comisaría 30º su situación desde una vivienda del barrio Unión de Viedma donde vivía encerrado y hacinado junto a otras personas.
Se trató de un engaño en el que una mujer tomó contacto con el mediante la línea de WhatsApp desde otra provincia con la promesa de empleo en la cosecha de cebolla, viaje y hospedaje, pero luego le exigían pagos de esos gastos. El joven advirtió que en el lugar quedaron retenidos otros seis adultos y un menor de 17 años en condiciones de trabajo esclavo.