CONFESIONES
Darío Barassi confesó por qué le cuesta tener intimidad con su esposa: “Me agarra…”
El reconocido actor y conductor Darío Barassi sorprendió a la audiencia durante su aparición en el programa Otro día perdido compartiendo detalles sobre su vida personal. En una conversación abierta y sin reservas con el anfitrión Mario Pergolini, Barassi reveló las dificultades que enfrenta en la intimidad con su esposa Lucía Gómez Centurión, quien es también la madre de sus dos hijas.
Durante la entrevista, el actor admitió que mantener una satisfactoria vida sexual se ha convertido en un desafío debido a las responsabilidades laborales y familiares. No obstante, el obstáculo más curioso y quizás inesperado es el problema físico asociado: los calambres. Darío Barassi, entre risas, relató cómo estos espasmos musculares frecuentemente interrumpen sus encuentros íntimos, comparando sus estiramientos para aliviar el dolor con las técnicas utilizadas en deportistas.
La conversación comenzó de manera casual, cuando Pergolini, observando una acción de Barassi en el estudio, bromeó sobre su agilidad. Barassi, entre risas, confesó cómo los calambres suelen aparecer en los momentos menos oportunos. Explicó que debe detenerse, estirar y relajarse antes de poder continuar, una imagen que lleva la espontaneidad al caos y humor típico de las relaciones con años de matrimonio.
En la entrevista, también se ahondó sobre la perspectiva de su esposa respecto a la situación. Barassi reveló que después de las grabaciones su esposa, con una mezcla de humor y sinceridad, comentó sobre el tema. Aunque prefirió no compartir literalmente sus palabras, dejó entrever que su relación se mantiene fuerte y la comunicación es abierta, una característica saludable en cualquier pareja bien consolidada.
Finalmente, la declaración prometida por Barassi de que esa noche "pasaría algo en casa", dejó a todos los presentes sumidos en risas, mostrando la capacidad del actor de tomar con humor las inevitables fricciones de la vida matrimonial. La charla, además de ser un disfraz de confesiones personales, sirvió para destacar la importancia de la intimidad y la autenticidad en las parejas, aunque ocupe más tiempo en sesiones de elongación que en el romanticismo en sí.