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Qué es de la vida de Diego Tuñón el padre de la hija de Sofía Gala: así está hoy
Diego Tuñón es un nombre que puede no resultar inmediatamente reconocible para aquellos ajenos al mundo musical, sin embargo, su contribución al arte se extiende mucho más allá de las notas que salen de sus teclados. Nacido en Buenos Aires en 1968, Diego fue atraído hacia la música desde temprana edad, encontrando en el teclado una herramienta perfecta para explorar su creatividad innata. Este impulso lo llevó en los años ochenta a conectar con una serie de músicos que moldearían su futuro en la histórica banda Babasónicos.
Babasónicos, sin duda, se convirtió en el eje principal de la vida artística de Tuñón. Desde sus primeras colaboraciones con Adrián Dárgelos y sus compañeros, Diego ayudó a dar forma al sonido icónico de la banda. Su participación en la creación de álbumes cruciales como 'Jessico' e 'Infame' selló su reputación como un innovador en la escena rock latinoamericana. Durante más de tres décadas, Diego ha viajado junto con Babasónicos por América Latina, Estados Unidos y Europa, llevando consigo su pasión por la música y un deseo incesante de búsqueda sonora.
Sin embargo, no todo ha sido un viaje dentro de una banda. Diego ha preferido mantenerse en un discreto segundo plano, fuera del resplandor incesante de los medios de comunicación. Esta decisión hizo eco de la manera en que también ha llevado su vida personal. Su relación sentimental con Sofía Gala Castiglione, hija de la emblemática Moria Casán, fue conocida, y aunque terminó en 2010, de ella nació Helena, su hija. A pesar de la separación, su relación se ha basado en la cordialidad y en la responsabilidad compartida en la crianza de Helena, quien recientemente ha comenzado su propio camino en la actuación con una participación destacada al interpretar a su abuela en un biopic.
Pero más allá de Babasónicos, Diego ha dedicado tiempo a otros proyectos donde su creatividad have florecido en estilos más experimentales y menos radiofónicos. Su colaboración con figuras como Daniel Melero y Carca, y proyectos solitarios como 'La Ruta del Opio' lanzado en 2020, demuestran su destreza para avanzar en territorios auditivos inesperados, probando climas y estructuras sonoras que escapan del concepto de lo que tradicionalmente se considera una canción.
El arte no es una novedad en su linaje familiar. Diego trae en su sangre la herencia de un ferviente amor por la literatura y la justicia social. Es nieto del poeta Raúl González Tuñón, una figura prominente en los movimientos literarios de la década de 1930 y un hombre de fuertes convicciones políticas. Raúl Tuñón forjó amistades importantes con artistas como Pablo Neruda y Federico García Lorca, y, con Diego, esa herencia creativa personalizó en una pasión desbordante por la música en vez de versos. De esta manera, ha continuado su legado familiar de expresión artística, pero a través de la innovación musical.
Mientras Sofía Gala se ha consolidado como una figura visible dentro del espectáculo, Diego elige caminar por senderos opuestos. Prefiere que su historia se cuente fuera del bullicio de los medios, dejando que su música hable por él. Aunque el debut de su hija Helena llamó temporalmente la atención sobre su figura, sobre todo por la conexión familiar e histórica, Tuñón sigue fiel a su ideología artística: desde atrás de los teclados, donde transforma las teclas en narrativas exquisitas y donde el silencio de su vida personal no se rompe, sino que se enriquece con cada nueva obra musical.