2026-08-21

El incierto destino de la estación O’Connor: ¿qué pasará con la joya de madera y durmientes cerca de Viedma?

Vecinos y defensores del patrimonio adviertieron sobre su estado crítico y piden respuestas para salvaguardarla.

Vecinos y personas vinculadas a la historia ferroviaria de la región manifestaron su inquietud por trabajos que se estarían realizando sobre algunas de las antiguas viviendas de la estación Vicealmirante O’Connor, un conjunto de construcciones ferroviarias que permanece en pie a unos 50 kilómetros de Viedma y que conserva parte de la arquitectura y la memoria de la actividad ferroviaria de la zona.

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La preocupación fue planteada por Mónica Guerra, quien en diálogo con NoticiasNet para advertir sobre la situación y solicitar que se conozca qué está ocurriendo en el histórico predio. 

Según relató, tomó conocimiento de que trabajadores vinculados al mantenimiento ferroviario habían comenzado tareas de remoción de chapas de uno de los techos de las viviendas que integran el antiguo conjunto de la estación.

Guerra explicó que un allegado que reside en las inmediaciones observó a integrantes de la cuadrilla que trabaja en la zona realizando la remoción y que, al consultarles por el motivo, habría recibido como respuesta que se trataba de una orden de la empresa ferroviaria. 

La inquietud tiene además un componente personal. El marido de Guerra nació en la estación y pasó parte de su infancia allí, cuando en el lugar funcionaba una escuela. Su familia estuvo históricamente vinculada a la zona ferroviaria, una circunstancia que le permitió conocer relatos y recuerdos sobre la vida cotidiana de quienes durante décadas habitaron las pequeñas viviendas construidas con durmientes alrededor de la estación.

“Es un lugar muy pintoresco, con sus casitas de durmientes”, describió Guerra al referirse al conjunto ferroviario. Según explicó, algunas de esas viviendas todavía conservan elementos que permiten imaginar cómo era la vida en el lugar cuando el tren tenía una presencia mucho más activa y la estación constituía un punto de encuentro para trabajadores, familias y pobladores de la zona.

La estación también tiene una particularidad dentro del patrimonio ferroviario cercano a Viedma. De acuerdo con Guerra, otras estaciones de la región fueron deteriorándose con el paso del tiempo, el vandalismo y el desguace, mientras que O’Connor conserva buena parte de sus antiguas construcciones. En ese sentido, consideró que se trata de un sitio singular por sus características y por la historia que conserva.

La historia de la estación ya había despertado interés en ámbitos institucionales. En 2015, la entonces senadora nacional Magdalena Odarda presentó un proyecto de ley que proponía declarar Monumento Histórico Nacional a la estación ferroviaria de la ciudad de Vicealmirante Eduardo O’Connor. 

La estación se encuentra vinculada al origen del paraje Vicealmirante Eduardo O’Connor, cuyo desarrollo estuvo históricamente relacionado con la llegada del ferrocarril. El lugar se encuentra sobre el ramal que conecta Viedma con distintos puntos de la Línea Sur y continúa siendo atravesado por formaciones ferroviarias, aunque la función de la estación ya no es la que tuvo durante las décadas en que el ferrocarril constituía uno de los principales medios de comunicación de la región.

Una crónica publicada por La Nación en 2018 incluyó a Vicealmirante Eduardo O’Connor entre las estaciones ferroviarias olvidadas de la estepa patagónica y describió el lugar como un antiguo punto de actividad ferroviaria, utilizado en ese momento como alojamiento por trabajadores encargados del mantenimiento de las vías.

Otro elemento que forma parte de la historia reciente del lugar es su antiguo cartel identificatorio. Guerra contó que junto con su marido recuperaron y restauraron artesanalmente el cartel original de la estación y posteriormente lo volvieron a colocar con una estructura que permitiera preservarlo y hacerlo visible desde las formaciones que circulan por las vías.

La preocupación planteada no apunta, por ahora, a atribuir responsabilidades ni a señalar que exista una decisión oficial de desmantelar la estación. El pedido es, fundamentalmente, conocer qué trabajos se están realizando, cuál es su finalidad y qué destino se prevé para las antiguas viviendas que forman parte de este conjunto ferroviario.

Para quienes conocen su historia, la inquietud pasa por evitar que el deterioro termine convirtiendo a O’Connor en otra estación abandonada de la región. “Ojalá alguien pueda intervenir para poder preservar el lugar”, expresó Guerra, quien consideró que las construcciones constituyen parte de la memoria ferroviaria y de la historia de las familias que durante décadas habitaron ese particular conjunto de viviendas en medio de la estepa.

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