2026-08-16

HECHO EN VIEDMA

Madre e hija se unieron para volcar su pasión por el tejido artesanal y la creatividad

Lucía Krieger y Eladia Hechenleitner  crearon “Izabella Decoración artesanal para el Hogar” un proyecto hecho a pulmón, cargado de afecto, tradición y el deseo de compartir el arte del tejido con la comunidad.

La economista Lucía Krieger, junto con su madre Eladia Echenleitner, de profesión enfermera, pusieron en marcha un emprendimiento familiar que lo denominaron “Izabella Decoración Artesanal para el hogar”, un proyecto que combina arte, tradición familiar y creatividad.

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En conversación con Hecho en Viedma, para NoticiasNet, Lucia comentó que “junto con mi mamá hace años que estamos en esto del tejido, en mi caso arranqué cuando tenía 8 años y mi mamá empezó cuando estaba embarazada de mí, así que hace bastante tiempo”.

Siempre apasionadas por el tejido, fue a partir de una sugerencia de una hermana que madre e hija se motivaron para emprender y comercializar sus productos. Recordando esos inicios, Lucía comentó que “siempre nos gustó tejer y un día una de mis hermanas me dijo: "¿Por qué no hacen para para vender?". Porque bueno, siempre estuvimos tejiendo”.

En este orden, añadió que “si bien en Viedma y Patagones hay mucha gente que hace  ropa tejida, vestimenta, etc. Un día nos decidimos y empezamos a pensar la posibilidad de ofrecer algo distinto, por el lado de la decoración y arrancamos así, haciendo de a poquito. Primero íbamos a las ferias para vender y como como era todo moderno, también empezamos con el Instagram y el Facebook, publicando un poco de lo que hacíamos”.

De manera paulatina comenzaron con caminos de mesa y carpetas, expandiendo luego su catálogo con cestas multiuso de cordón, todo hecho artesanalmente a mano. Además, trabajan bajo pedido, personalizando productos según las ideas y necesidades de sus clientes.

Aunque ambas tienen otras ocupaciones, Eladia es enfermera y Lucía es economista y empleada pública, dedican sus horas libres a esta pasión compartida. “Le ponemos mucho esfuerzo, y ahora también damos clases de crochet, con talleres para adultos y niños tanto en Viedma como en Patagones”, explicó Lucía.

Los cursos se dictan en Cipolletti 550, Barrio Costanera Norte en Viedma y en Por Amor al Arte, Alsina 88, en Patagones. Hay cupos disponibles y los grupos se organizan para que los alumnos avancen a ritmo parejo, fomentando un aprendizaje inclusivo para todas las edades.

Consultada por esos cursos y por cómo los interesados pueden sumarse, explicó que “siempre está la posibilidad de sumarse, ahora estamos empezando justamente con los nuevos grupos. Lo que hacemos es hacer los talleres durante tres o cuatro meses y luego abrir una nueva convocatoria digamos, para que todos estén más o menos parejo, y no estar cortando y arrancando de vuelta con distintas personas”.

En cuanto a los grupos, al preguntarle cómo los conforman, explicó que “van por edades, armamos uno para para chicos y otro para adultos” y añadió que “lo del club de crochet que es algo nuevo que armamos ahora que no había acá o al menos que estemos enteradas. Es un espacio para seguir tejiendo, compartir proyectos, aprender nuevas técnicas y, sobre todo, disfrutar del crochet en compañía. Un lugar para avanzar con los proyectos que tienen pendientes, encontrar inspiración y hacer del tejido un momento para uno”.

Comercialización

En otro orden de cosas, al ser consultada por la comercialización de sus productos, comentó que “principalmente lo hacemos en ferias, pero también en redes sociales, aunque ahora también estuvimos incursionando en consignaciones, vamos a distintos locales de la ciudad de Viedma, también en Patagones y dejamos la producción. En Patagones hemos dejado en Nakel, que es de una hermana de mi mamá, ahí venden artículos regionales y en Viedma hemos dejado en panaderías. En Instagram pueden encontrarse bajo el usuario @isabelladecoc

Según remarcó, “la producción familiar se nutre también del apoyo de otras integrantes cercanas quienes colaboran especialmente en eventos de larga duración”.

Al respecto, explicó que “principalmente las que colaboran son mis hermanas, sobre todo cuando son ferias muy largas. En mi caso tengo una hija chiquita, entonces por ahí estar muchas horas se nos complica, o mamá con sus guardias, porque es enfermera, entonces por ahí la que puede nos da una mano haciéndonos el aguante y nada, siempre están colaborándonos en alguna u otra cosa”.

Para finalizar, remarcó que “esto es un emprendimiento familiar, que lo hacemos todo a pulmón, que es algo que nos gusta, que nos gusta transmitir eh a la gente, por eso también empezamos a enseñar”.

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