2026-08-15

Un chimichurri de Viedma ya está habilitado para venderse en todo el país: su historia

“El Churri”, el producto de dos jóvenes soñadores, comenzó con una primera tanda de 90 botellas y ahora se proyecta a lo grande.

En noviembre de 2024, Leandro Sañudo e Ivo Hajas, dos jóvenes chefs de la Comarca Viedma Patagones, decidieron iniciar su propio proyecto, la elaboración de un chimichurri artesanal en frasco, con la denominación “El Churri”, un juego de palabras con lo que elaboran. Empezaron con 90 botellas, silbando bajito, y hoy cuentan con la habilitación del Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA) para expandirse en todo el suelo argentino.

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Toda la producción se hace en la planta La Almería, ubicada en inmediaciones de la Feria Municipal de Viedma y cuentan con seis variedades, las cuales también buscarán que puedan aparecer en grandes superficies de Buenos Aires, de Córdoba y en otras provincias pujantes.

NoticiasNet dialogó con Leandro Sañudo, quien contó toda la historia de esfuerzo y de superación para llegar a este éxito. Al respecto, mencionó: “Cuando arrancamos siempre la idea fue expandirnos porque obviamente queremos vivir de esto, esa fue la idea desde un principio. Hace una semana más o menos nos llegó el primer registro nacional, el RNPA del producto El Churri Clásico. Ahora ya estamos enviando tres trámites más que son el picante, el ahumado y el sin sal. Y cuando salgan esos trámites vamos a mandar los dos que nos quedan que son el Patagonia Silvestre y el agridulce”, adelantó.

Sobre los distintos sabores, explicó: “El clásico es un chimichurri tradicional argentino, lo que todos conocemos como chimichurri. El ahumado busca un sabor más intenso, mientras que en el picante utilizamos picantes frescos, hacemos un procesado de ají picante. Se hace como una pasta y eso lo agregamos al chimichurri”.

El Patagonia Silvestre es quizás uno de los productos que mejor expresa la búsqueda de una identidad regional. Lleva hongos de pino, salsa de soja, tomillo y salsa demi glace que se hace con carne, con hueso y verduras, vino y agua y se deja reducir durante varias horas. El agridulce, por su parte, combina mostaza, miel, aceto balsámico, limón y romero, y luego entra el sin sal para los que no pueden consumir mucho sodio.

Actualmente producen alrededor de 1.000 unidades por mes, pero la capacidad instalada les permitiría multiplicar varias veces ese número. En este sentido, precisó: “En una mañana podemos hacer 250 y tenemos dos días para producir, así que en dos días de ocho horas, podemos hacer cuatro veces más de lo que estamos haciendo ahora. Si hay que crear puestos de trabajo, lo que sea, vamos por ese camino”.

Y consultado sobre lo más pedido, expuso: “El que más se vende es el clásico, porque sobre todo al principio, primero es que todos conocen el sabor de un chimichurri clásico, y después que por ahí es el que va bien con todos. Es el que vas a probar primero y después por ahí explorás lo más exótico”.

Los inicios

Uno de los momentos que marcó el comienzo del emprendimiento ocurrió poco después de instalarse en la planta de Almería. “Hicimos una primera tanda de 90 botellas casi sin inversión, casi de cero, que las vendimos en una sola mañana”, recordó Leandro.

Ese resultado les confirmó que había una oportunidad. “A partir de ahí empezamos a hacer más cantidad de productos y a venderlos, y los comerciantes lo aceptaron súper bien, así que nada, fue súper positivo para arrancar”, contó.

El acceso a la planta fue, justamente, uno de los factores determinantes para que el proyecto pudiera comenzar sin afrontar una inversión prácticamente imposible para dos emprendedores que recién estaban dando sus primeros pasos. Para elaborar alimentos a escala comercial no alcanza con tener una receta. Hay que contar con un espacio adecuado, cumplir requisitos sanitarios y atravesar una serie de trámites.

 “Armar una planta es primero tener el lugar, después armarlo, cumplir con los requisitos de lo que te piden para poder tener un producto, la legislación alimenticia, y cumplir con todo eso nos iba a llevar muchísimo más tiempo”, explicó y agregó: “Cuando fuimos a la municipalidad nos atendieron de 10, nos súper ayudaron, también les interesó muchísimo el proyecto, lo vieron también como algo novedoso, algo que tenía potencial”. Tal es el reconocimiento, que la Legislatura de Río Negro declaró a "El Chimi" de interés económico, productivo y social.

Con el crecimiento del emprendimiento también se multiplicaron los lugares donde se puede encontrar El Churri. Actualmente comercializan en San Antonio, Las Grutas, Puerto Madryn y la zona de Patagones, además de distintas localidades de la región. También llegaron a Bahía Blanca, Villalonga, Stroeder, Mayor Buratovich e Hilario Ascasubi, y avanzaron hacia localidades del Valle Medio como Choele Choel, Lamarque y Luis Beltrán.

En Viedma, el producto puede encontrarse en comercios como Despensa Zatti, Don Cándido, Fridevi, carnicerías y pollerías, en la Unicoop de Patagones y en otros almacenes.

“Ahora podemos empezar a pensar en ese tipo de comercios más grandes”, explicó y amplió que “lo que estamos haciendo es trabajar en expandirnos, poder llegar a más localidades, poder no solo vender acá en la comarca, sino poder, ya podemos recorrer todo el país”, sostuvo. La expectativa está puesta en llegar al verano con los registros restantes y comenzar a ingresar en cadenas comerciales de mayor tamaño.

Dos amigos, una carrera y un proyecto propio

Detrás de “El Churri” están Sañudo y Hajas, dos amigos que estudiaron gastronomía juntos en La Plata. Ambos decidieron volver a la región y apostar por un proyecto propio.

“Empezamos hace un año y medio aproximadamente, nos juntamos para avanzar en un proyecto juntos e independiente”, contó Leandro.

La gastronomía no es algo nuevo para ninguno de los dos. Trabajaron en distintos restaurantes y proyectos y también desarrollaron actividades vinculadas con la administración y el asesoramiento gastronómico. En el caso de Leandro, incluso llegó a dar clases en el Instituto de Gastronomía y a asesorar locales.

“Siempre lo que es pensar en dedicarnos a lo nuestro es lo gastronómico”, afirmó y sostuvo: “Hicimos una base, pero bueno, volvimos y también quisimos seguir con nuestra carrera acá y con toda la experiencia”.

 “Haber trabajado cada uno en proyectos personales, saber de administración, de cómo administrar un local, eso nos ayudó a saber qué hacer en este momento”, determinó.

Ahora, con aplausos por todos lados, “El Churri” tiene una meta clara: seguir haciendo base en Viedma y crecer hacia todo el país, que en cada asado argentino aparezca el sello de Viedma, de esos dos amigos que empezaron con apenas 90 botellas.

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