Preocupación por el relevamiento eléctrico en los barrios populares: “Tenemos que construir otra lógica de consumo”
Un informe de Edersa sostiene que el consumo eléctrico por persona en Argentina es la mitad de lo que consume un ciudadano de un país desarrollado. Remarcan que no hay exceso de consumo, sino mal uso.
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Explicaron que el incremento del consumo eléctrico, particularmente se da en sectores donde no existen conexiones a la red de gas natural. En este sentido, a través del Plan de Acceso Seguro a la Electricidad (PASE) viene realizando un exhaustivo análisis territorial en barrios populares de Río Negro, con conclusiones que generan alarma pero que a la vez permiten ayudar a miles a familias de diferentes localidades.
Sobre el tema, el secretario de Energía Eléctrica de la provincia, Santiago Yanotti, explicó: “A partir de relevamientos y trabajos de campo, hoy sabemos lo que ocurre en miles de vivienda. Conocemos cómo está constituida la casa, si existe o no seguridad eléctrica interna, qué electrodomésticos usa la gente, de qué manera, con qué frecuencia lo hace… Con todo ese conocimiento, hoy podemos tomar acciones y colaborar para construir constituir usuarios eficientes”.
Durante las últimas semanas se realizaron relevamientos en cientos de viviendas de los barrios cipoleños Obrero A y B, y 10 de Enero; y en el barrio La Esperanza de Viedma. Los datos extraídos son esclarecedores y a la vez alarmantes. “En los barrios donde trabaja el PASE no hay gas natural, y son denominados electrointensivos, porque utilizan la electricidad para casi todos los quehaceres cotidianos, especialmente para calefaccionarse en invierno”.
“Durante los relevamientos hemos encontrado y medido artefactos que, por su potencia, característica e ineficiencia, consumen lo mismo que casas enteras. Por ejemplo, caloventores que consumen 15 y hasta 20 kilowatt por hora, termotanques eléctricos que demandan consumos de 18 kw por hora, duchas eléctricas, o artefactos que, además de ser nocivos para el consumo eficiente, son peligrosos. Eso lleva a que existan familias que gastan 2.000, 3.000 y hasta 4.000 kwh por bimestre, un consumo similar al de 10 viviendas residenciales de Río Negro”, remarcó Yanotti.
Lo novedoso del PASE es justamente que, además de llevar energía segura, previsible y de calidad a los sectores que se regularizan con obras, cuando durante muchos años los vecinos estuvieron abastecido de manera irregular y peligrosa, lo importante es que trabaja en la sostenibilidad de las familias en el servicio regular.
Por otro lado, el jefe del Departamento de Normalización de Barrios en Edersa, Sebastián Busader, subrayó: “Lo que buscamos es trabajar con los nuevos usuarios, como mínimo durante un año y en el barrio, en concientización, educación y eficiencia energética. Todos, los que son vecinos de sectores populares y los que no, tenemos que construir otra lógica de consumo, aunque está clarísimo que no todos partimos de la misma base y las mismas condiciones. Por eso, el PASE es tan importante”.
Y Yanotti sumó: “Acá la única que no tiene la culpa es la gente. En los barrios que vamos normalizando, hay que construir nuevos hábitos de consumo, y de consumo no sólo eléctrico. También a la hora, por ejemplo, de ir a comprar un electrodoméstico. Posiblemente sea más económico y sencillo comprar un caloventor en oferta, porque es más barato que otro equipo de climatización, pero a corto y mediano plazo esa diferencia te cuesta en energía”.
“También hemos comprobado que, lógicamente, lo que te venden en una casa de electrodomésticos no es lo que después termina pasando en la vivienda, sobre todo con el paso de los años y cuando el artefacto se vuelve más ineficientes. Hoy podemos decir que el Plan PASE tiene una base de datos más que interesante para comenzar a tomar decisiones que ayuden a los vecinos”, indicó.
Para eso, se están dando nuevos esquemas tarifarios o de subsidios, también la colocación de estufas sociales en viviendas. “Les enseñamos cómo funcionan los medidores, les medimos los electrodomésticos, les indicamos cuánto consumo cada uno, qué hacer para bajar ese consumo. Sugerimos instancias de mejoras edilicias, de utilización de otras fuentes energéticas”.
“Hemos encontrado en casas hasta 4 caloventores, encendidos, consumiendo por hora lo que consume una vivienda promedio a lo largo de una semana. Lo que primero hay que hacer es llevar la información. Una vez que el usuario entiende que el problema es el consumo y dónde se encuentra, ahí comenzamos a acompañarlo y a trabajar para hacerlo más eficiente”, remarcó Busader.