Nacieron en Italia, pero decidieron vivir en Viedma: historias de raíces y de nuevos proyectos
La migración siempre ha sido un puente que conecta culturas, tradiciones y destinos distintos. En este caso, dos historias destacan por su esencia italiana pero con corazones que laten fuerte en la actual Argentina.
Clarisa y Elena son dos mujeres nacidas en Italia que eligieron radicarse en Viedma, en la provincia de Río Negro, construyendo puentes entre ambos países y enriqueciendo con sus experiencias únicas el tejido social de su nuevo hogar.
Clarisa Persichini vino al mundo en Italia, hija de un padre romano y una mamá oriunda de Viedma. Esta combinación familiar sembró en ella desde pequeña una mezcla de culturas que la marcaría profundamente. Decidió vivir en la ciudad natal de su madre, donde encontró un espacio para sentirse parte y contribuir con su herencia.
Hoy, Clarisa se dedica a dar clases de italiano, transmitiendo no solo un idioma sino también la riqueza cultural que lleva en sus raíces. "Tengo mi propio negocio, vuelvo a Italia a veces", apunta a NoticiasNet.
Además, por sus vínculos con la península fue una de las artífices para unir a la capital rionegrina con Boretto, la ciudad donde nació Artémides Zatti, el Santo viedmense. En mayo pasado fue la impulsora del proyecto de unión e hizo la traducción del acto protocolar que contó con la presencia del intendente Marcos Castro.
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A pesar de que suele viajar a la península itálica para reencontrarse con sus orígenes, fue en Argentina donde eligió echar raíces. Sus viajes fortalecen su identidad bicultural y le permiten ofrecer a sus alumnos no solo la lengua, sino también historias vivas y vivenciales que dan vida a cada clase. Sin duda, Clarisa encarna la fusión armoniosa entre sus dos mundos.
Por otro lado, está Elena Ugolini, otra sangre italiana romana que optó por radicarse en Viedma debido a una conexión familiar diferente pero igual de significativa. Su padrastro es oriundo de la Comarca Viedma-Patagones, y esa relación familiar fue un motivo clave para que Elena formara su vida en esta ciudad patagónica.
Aunque nacida en Italia, Elena encontró en Viedma las condiciones para desarrollarse personal y profesionalmente. Su historia refleja cómo los lazos afectivos y familiares pueden guiar decisiones trascendentales, incluso cruzando continentes y océanos.
La diversidad cultural que aporta enriquece aún más el perfil multicultural de la región. "Doy clases virtuales de italiano, hago acompañamiento de personas, terminé la secundaria aquí y me llamó la atención el alfajor", confesó a este medio.
Viedma, ha sido un destino elegido por italianos con raíces fuertes, al punto tal que en la avenida costanera se encuentra emplazado el monumento a Guiseppe Garibaldi, un militar, político y revolucionario italiano del siglo XIX, quien es considerado uno de los padres de la patria y el principal artífice militar de la unificación de la península en 1861.
Estas dos historias que ilustran un fenómeno que va más allá del simple traslado geográfico y construir un puente cultural, nacidas en la década del '90, también confluyeron hasta ese sitio histórico de la ciudad con el propósito de tomarse una fotografía para este medio.
Rostros itálicos. Fotos Vanesa Schwemmler para NoticiasNet.