El consumo de carne en picada: las carnicerías de Viedma sobreviven con la venta de pollo y compras "al día"
La caída en el consumo de carne vacuna no es solo un indicador estadístico nacional, sino una realidad palpable en los mostradores de Viedma. Según un relevamiento concretado por la emisora Radio Noticias (105.5 MHz) en varias carnicerías de la ciudad, la contracción en la demanda se sostiene desde el inicio del año y modificó drásticamente los hábitos de compra de las familias viedmenses.
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Durante las recorridas por la zona céntrica y distintos barrios, los comerciantes coincidieron en que el cliente ya no realiza la tradicional "compra mensual" ni lleva grandes volúmenes. En su lugar, predomina la compra al día y fraccionada por presupuesto.
"Lo que antes eran pedidos de dos kilos de carne picada, hoy pasaron a ser de un kilo o medio kilo, o directamente la gente pide por monto fijo, como $10.000, y se lleva lo que entra por ese dinero", explicaron los carniceros al móvil radial.
Los cortes elegidos y el auge del pollo
Ante el ajuste presupuestario, la demanda se volcó hacia los cortes más rendidores y sin desperdicio de hueso, siendo la carne picada, la pulpa y la aguja los más solicitados. Por el contrario, la venta de asado cayó notablemente, limitándose en muchos casos a pequeñas tiritas para consumo puntual.
En este escenario, el pollo se transformó en el verdadero salvavidas de las carnicerías locales. Gracias a opciones más económicas - como las ofertas de pata muslo, los trozaditos o las milanesas, cuyo valor se ubica entre $4.000 y $5.000 por debajo de la de carne vacuna -, los comercios lograron sostener el flujo diario de ventas, diversificando su oferta con preparados como supremas rellenas y elaborados avícolas.
Precios parejos y persianas abajo
En cuanto a la brecha de precios, el relevamiento mostró valores uniformes entre los distintos locales de la ciudad, con variaciones mínimas entre comercios.
Actualmente, los cortes de mayor demanda como el asado se consiguen a $22.900 el kilo, mientras que el vacío alcanza los $23.900. En cuanto a los cortes más económicos y rendidores, la aguja se ubica en $13.900 el kilo, la carne picada común cotiza a $12.900 y la variedad especial o seleccionada ronda entre los $14.000 y $15.000 por kilo.
Escuchá los testimonios de los comerciantes:
A pesar de la estabilidad en las pizarras, el parate económico ya comenzó a dejar secuelas visibles en el mapa comercial local. Durante el recorrido se constató el cierre definitivo de tradicionales carnicerías de la ciudad, además del achicamiento o mudanza de otros locales hacia espacios con costos fijos menores.
El panorama viedmense refleja fielmente el escenario nacional, donde los últimos informes del sector cárnico marcan pisos históricos en el consumo por habitante, obligando tanto a vecinos como a comerciantes a redefinir el menú cotidiano.