2026-08-02

“Agrandar la oreja”: el radioteatro que rescata la memoria de la Región Sur

Con historias de paisanos, tejedoras y leyendas mapuches, EstepArte recupera relatos que antes solo sobrevivían en la voz de los abuelos. Su creador, Rodrigo Ramírez Gastiglia, dijo que la clave es “escuchar con sensibilidad” y sueña con llevar el proyecto pueblo por pueblo a lo largo de la Ruta 23.

La radio vuelve a convertirse en refugio de la memoria. Desde Sierra Colorada, el actor, comunicador social y realizador audiovisual Rodrigo Ramírez Gastiglia impulsa EstepArte, un proyecto de radioteatro que transforma relatos orales de la Región Sur rionegrina en historias sonoras disponibles en Spotify, Instagram y YouTube.

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En diálogo con “Un Día Cualquiera”, por Radio Noticias, Ramírez Gastiglia explicó que la iniciativa nació de una necesidad profundamente ligada a la identidad regional. “Era la idea que lo que estamos haciendo acá en Sierra Colorada pueda mover, o sea, pueda conmover de alguna forma. Sabemos que la radio tiene esa cercanía, esa intimidad con el oyente que quizás no lo logra en otros formatos, y eso nosotros queríamos rescatar inicialmente”.

La radio como identidad

Para el realizador, la radio sigue teniendo un papel central en la vida de los pueblos de la Región Sur. En esta línea, subrayó: “Acá, en la Región Sur, la radio jugó y juega todavía un papel muy importante, tanto para lograr esa cohesión cultural y alimentar la identidad de cada uno de los pueblos, como también informativamente”.

Incluso destacó la vigencia del tradicional servicio al poblador rural, un formato que considera único: “Es muy difícil explicarle a alguien que no es de acá cuál es la función de ese servicio. Para nosotros forma parte de la vida cotidiana”.

De la oralidad al podcast

El proyecto comenzó como un taller de teatro y radioteatro. La intención era evitar que los relatos transmitidos entre generaciones desaparecieran con quienes los contaban. “Sentía la necesidad de que esas historias que siempre se transmitieron desde la oralidad tuvieran un formato que las haga permanecer un poco más, que no se vayan con la generación”, señaló.

Con el tiempo, más vecinos comenzaron a acercarse para compartir recuerdos, anécdotas y leyendas. “Cuando se dieron cuenta de que podían compartir sus historias y que eran tomadas con mucho respeto y muy valoradas, se empezó a acercar más gente”, expresó.

 “Son historias reales ficcionadas. Hay algunas más sobrenaturales, pero nunca se alejan demasiado de cuestiones verídicas”, argumentó.

Paisanos, tejedoras y una niña mapuche

Entre los capítulos ya publicados aparecen relatos profundamente vinculados al territorio. “La primera historia tenía que ver con una pareja de paisanos que esperaba a su hija después de diez meses. Otro capítulo habla de un paisano que se encuentra con una luz. Otro cuenta la vida de tres generaciones de tejedoras”, sumó.

Uno de los episodios más emotivos es La niña Choique, protagonizado por una abuela y su nieta. “Es una niña mapuche que quiere convertirse en ñandú para no irse del campo porque se la quieren llevar al pueblo”, precisó.

“Agrandar la oreja”

Durante la entrevista, Ramírez Gastiglia dejó una de las definiciones más potentes sobre su forma de trabajar. “Yo estoy en contra de que se le diga solamente Línea Sur; para mí es una región y hay mucho en sus costados para acercarse y acercar la oreja”, dijo y profundizó: “Agrandar la oreja es la clave. Si no, no se puede contar ninguna historia”.

Para él, escuchar implica también una disposición emocional: “Agrandar la oreja significa también limarse un poco la piel para que quede más finita. La sensibilidad hoy parece estar mal vista, pero es lo que nos conecta con lo humano del otro”.

El desafío de escuchar la propia voz

Uno de los mayores obstáculos del taller fue lograr que los participantes confiaran en sí mismos frente al micrófono. “Había que romper esa barrera de ‘voy a escucharme en mi voz’ y afianzar la confianza en que mi voz tiene cosas para decir”, subrayó.

El trabajo con adultos mayores fue fundamental para construir los primeros guiones. “Josefa Payacoy, una señora muy grande, nos contó una cantidad enorme de historias que se convirtieron en materia prima para los primeros textos”, recordó.

Según explicó, cuando cada participante hacía ese “clic” interior, las escenas cobraban una fuerza distinta. “Cuando hacían ese clic, el texto empezaba a fluir de otra manera. Nos hemos divertido mucho y también nos hemos emocionado mucho”.

Un proyecto itinerante

El próximo objetivo de EstepArte es recorrer toda la Región Sur con talleres itinerantes. Para eso ya tramitan una declaración de interés provincial. “La idea es hacer este taller pueblo por pueblo, compartiendo cómo se arma un capítulo y cómo se construye un texto”.

“Alguien dice: ‘quiero contar las historias del tren’, otro quiere contar cómo nació la Fiesta de la Cabra en Aguada de Guerra. Todo eso tiene que ver con cómo era la vida en los pueblos. Es eso: la raíz”, ponderó.

Los capítulos pueden encontrarse en Spotify, YouTube e Instagram bajo el nombre EstepArte. Pero el proyecto tiene una ambición todavía más original. “La idea es que estos capítulos puedan estar en los vagones turísticos de la Ruta 23, con un código QR para que la gente se descargue una historia y la escuche mientras maneja por la misma ruta donde ocurrieron esos relatos”.

Para Ramírez Gastiglia, se trata de sumar una experiencia sensorial al viaje por la estepa. “Sería como si alguien te estuviera contando una historia mientras atravesás el mismo paisaje donde nació”.

Antes de despedirse, agradeció el apoyo del municipio de Sierra Colorada y dejó una invitación abierta a toda la provincia. “Si hay alguien de Cultura de Provincia escuchando, será muy bienvenido su apoyo. Y a la gente le digo que entre a las redes y comparta los capítulos con confianza”.

 

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