Cuál es la principal hipótesis de la muerte de la ballena que apareció en Las Grutas
La aparición de una cría de ballena franca austral sin vida en la zona de la Séptima Bajada de Las Grutas movilizó a investigadores del El Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica (CIMAS), quienes realizaron un relevamiento científico para determinar las posibles causas de la muerte. Según explicó la bióloga marina Magdalena Arias, las evidencias encontradas indican que el ejemplar habría sido víctima de un ataque de orcas, un proceso que forma parte de la dinámica natural del ecosistema marino.
Arias señaló a InformativoHoy que su trabajo se centra en el estudio de las poblaciones de ballenas y delfines que habitan el Golfo San Matías, con el objetivo de conocer su estado de salud, evolución poblacional, distribución y la relación que mantienen con las actividades humanas que se desarrollan en la región. Explicó que cada vez que aparece un animal muerto, los investigadores aprovechan la oportunidad para recolectar información valiosa mediante mediciones, toma de muestras y análisis que permitan establecer la causa del fallecimiento.
Respecto al ejemplar hallado, indicó que se trataba de una cría de aproximadamente seis metros de longitud. Recordó que las ballenas francas nacen con un tamaño de entre tres y cinco metros, por lo que el animal tenía apenas unos pocos días de vida. Asimismo, aclaró que no correspondería a ninguna de las tres crías que actualmente se encuentran junto a sus madres en la Bahía San Antonio, ya que esos grupos continúan siendo observados por el equipo de investigación.
La especialista destacó que el CIMAS desarrolla un programa de fotoidentificación que permite reconocer individualmente a las ballenas mediante el patrón único de callosidades blancas que poseen en la cabeza. Gracias a esta metodología, los investigadores pueden realizar un seguimiento de las madres y sus crías, conocer sus desplazamientos y monitorear el crecimiento de la población en el Golfo San Matías.
Indicios de un ataque de orcas
Durante la inspección del animal, los científicos detectaron lesiones compatibles con mordidas de orcas en la zona de la cola. Además, observaron la ausencia de la lengua, una conducta alimentaria característica de estos depredadores.
“Las marcas eran compatibles con mordidas de orca y, además, se había consumido la lengua del animal, que es un músculo con un alto contenido proteico y de fácil acceso. Por eso creemos que lo más probable es que esta ballena haya muerto como consecuencia de un ataque de orcas”, explicó Arias.
La investigadora añadió que las orcas suelen alimentarse selectivamente de la lengua de las ballenas debido a que representa una importante fuente de energía sin necesidad de consumir el resto del animal, ya que atravesar la gruesa capa de grasa de estos cetáceos demanda un gran esfuerzo.
Un proceso natural del ecosistema
Arias remarcó que la muerte de mamíferos marinos no necesariamente representa una situación anormal. Explicó que las ballenas forman parte de un ecosistema donde existen depredadores naturales y que, en este caso, todo indica que se trató de un proceso propio del funcionamiento del ambiente marino. Precisó que la preocupación científica surge cuando aumenta significativamente la frecuencia de varamientos o muertes sin una explicación evidente.
El monitoreo de estos episodios se realiza de manera conjunta con la Secretaría de Ambiente, Fauna, guardas ambientales, Parques Nacionales y otras instituciones provinciales y nacionales, que informan al equipo del CIMAS cada vez que ocurre un varamiento para definir las acciones correspondientes. Paralelamente, continúan las investigaciones sobre la condición corporal de las ballenas, su abundancia y otros indicadores biológicos mediante diferentes metodologías científicas.
Recomendaciones para la comunidad
La bióloga pidió a la población mantener la calma cuando aparezca un animal marino muerto en la costa y evitar acercarse tanto a ejemplares vivos como fallecidos.
En esos casos, recomendó dar aviso inmediato a los guardas ambientales, la Secretaría de Ambiente, Fauna o la Prefectura Naval Argentina. También sugirió colaborar manteniendo distancia del animal, impidiendo que otras personas o perros se aproximen hasta la llegada de las autoridades competentes.
Arias recordó que la ballena franca austral visita el Golfo San Matías entre julio y fines de septiembre o principios de octubre, durante su temporada reproductiva.
Indicó que se trata de una especie cuya población continúa creciendo, lo que ha favorecido su expansión desde áreas tradicionales como Península Valdés hacia nuevos sectores de la costa patagónica, entre ellos el Golfo San Matías. En los registros históricos del CIMAS se contabilizaron alrededor de 300 ejemplares en un mismo censo realizado sobre toda la franja costera del golfo, aunque aclaró que esos relevamientos representan una fotografía de un momento determinado y que la cantidad de animales puede variar de un año a otro.
Más avistajes de orcas
La investigadora también se refirió al aumento de registros de orcas en el Golfo San Matías. Señaló que, tras los varamientos masivos de delfines comunes ocurridos en 2021 y 2023, el equipo comenzó a estudiar con mayor profundidad la presencia de estos depredadores.
Aunque todavía no existen evidencias suficientes para afirmar que la población de orcas haya aumentado, explicó que actualmente se registran más avistajes, fenómeno que podría deberse tanto a una mayor presencia de estos animales como a un incremento en la observación y documentación por parte de investigadores y vecinos, favorecido por el uso de las redes sociales.
Finalmente, Arias explicó que, a diferencia de la ballena franca austral, las orcas no realizan migraciones reproductivas. Viven en grupos familiares que recorren amplias zonas del Atlántico Sur occidental, desplazándose entre distintos golfos donde se alimentan y se reproducen, sin establecer áreas específicas para cada una de esas actividades.