2026-07-30

CRISIS

El 44% de los jóvenes del país no logra independizarse por los bajos ingresos que tienen

El acceso a una vivienda se ha convertido en un desafío enorme. Un reciente estudio demostró que el 44% de los jóvenes sigue residiendo en el hogar familiar.

En la Argentina actual, el camino hacia la independencia económica y la vida autónoma se ha vuelto un reto prácticamente insuperable para una gran parte de la juventud. Según un estudio reciente realizado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el 44% de los jóvenes se enfrenta a una barrera aparentemente infranqueable: no logran marcharse del hogar de sus padres debido a los insuficientes ingresos con los que cuentan y los exorbitantes costos que implica llevar una vida independiente.

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El acceso a una vivienda digna ha escalado en dificultad y es un problema que se torna cada vez más insostenible. El informe clave revela que para realizar una independencia económica completa, la "canasta de emancipación" requiere de $1.321.651 mensuales, un monto elevadísimo frente al salario habitual de $900.000. Matemáticamente, esto significa que los jóvenes deberían de ingresar un 47% más que su sueldo actual.

Una de las principales trabas tiene que ver con los gastos inmediatos que una vida independiente implica. En este sentido, el costo del alquiler promedia unos $623.726 mensuales. A eso se le adicionan los servicios básicos que en conjunto (expensas, luz, gas, agua e internet) acumulan un gasto de $370.512 por mes.

Y si eso no fuese ya preocupante, la canasta básica de artículos personales demanda $327.413 al mes. Todo esto dibuja un cuadro financiero que pesa más aún sobre las mujeres, quienes enfrentan una significativa brecha de género en ingresos comparados con sus pares masculinos, ganando aproximadamente un 32% menos.

Esta situación económica precipita una dualidad emocional en el entorno doméstico. Mientras que el 27% describe la situación como positiva por la compañía y el soporte de sus seres queridos, una importante porción de los jóvenes, un 14%, manifiesta una enorme frustración al no poder emanciparse. Además, esta dependencia hacia su familia hace que el 13% sienta estancamiento personal.

La realidad es que la independencia financiera se ha vuelto un bien escaso. Aunque el deseo de muchos jóvenes es poder aportar significativamente al hogar, la verdad es que el 76% continúa sin poder contribuir de manera estable en las cuentas domésticas. Esto retrasa la edad promedio de emancipación en el país hasta 28,1 años, generando una desesperanza aún mayor.

Otro fenómeno destacable del estudio es el retorno al hogar de origen, que afecta al 15% de los encuestados, quienes después de haber experimentado la vida independiente se vieron obligados a regresar. Las razones varían, desde el retorno de una estancia en el extranjero, una separación amorosa, hasta el mero hecho de que las tarifas de alquiler han escalado de manera exorbitante.

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