SENADO
Bullrich pidió el cuarto intermedio y el Gobierno no pudo avanzar con la Ley de Tierras
En un ambiente cargado de tensión y expectativas encontradas, el Senado de la Nación fue el epicentro de la más reciente contienda política en torno a la Ley de Tierras. Liderada por Patricia Bullrich, cabeza visible de la bancada libertaria, la sesión experimentada ayer tomó giros inesperados que han dejado a todos en la espera de una resolución definitiva.
La sesión había prometido ser un capítulo crucial en el devenir de la propuesta que busca reformar significativamente la normativa vigente sobre la inviolabilidad de la propiedad privada. Este proyecto de ley, cuya pólvora ha estado en su enmienda sobre los límites a la venta de tierras a extranjeros, se debatiría a con toda su carga de polémica.
En el aire del Salón de Sesiones, presidido por Victoria Villarruel, flotaba una pregunta persistente: ¿Tiene realmente el oficialismo los números para avanzar con este debate hacia la Cámara de Diputados?
Entre condecoraciones al heroísmo deportivo y decisiones judiciales, la pregunta abría varias hipótesis. Con apenas una mayoría simple lograda gracias a la suma de fuerzas de la UCR, el PRO y alianzas provinciales puntuales, la seguridad de propulsar este proyecto a la siguiente fase legislativa permanecía en un delicado equilibrio. Las conversaciones en los pasillos del palacio legislativo murmuraban acerca de borradores y compromisos torpedeados a última hora.
Particularmente, las dudas más pesadas provenían de los sectores tradicionalmente aliados al oficialismo. A medida que los senadores trataban de digerir el más reciente borrador del proyecto “el décimo quinto desde su dictamen“, era evidente que los cambios propuestos por La Libertad Avanza dejaban abiertas nuevas rondas de negociación. En esta ecuación, la camisa de fuerza de la normativa debatía el delicado tejido que había definido, en 2011, los límites a la propiedad extranjera de tierras rurales en un marco de defensa de la soberanía.
El destino de este proyecto, ahora postergado para una nueva sesión en agosto, encuentra su mayor desafío en las concesiones necesarias para obtener el respaldo suficiente. Bajo la argucia de "adaptaciones", se movió furtivamente una herramienta de flexibilización respecto al control de predios rurales por personas físicas y jurídicas con capital extranjero. La libertad para negociar, por tanto, condicionada a la voluntad de las provincias concernidas y el gobierno central, abren interrogantes significativos.
Con esta situación envuelta en un creciente escepticismo, los analistas políticos suman miradas criticas sobre un tema que toca la fibra sensible de la identidad nacional y la preservación de recursos. El acto de emplazar el debate para agosto expone no sólo las desavenencias partidarias sino las complejas capas de consenso que se deben alcanzar sopesando el progreso legislativo con la innovación jurídica.