Especialista en neurodiversidad planteó: “No se puede trabajar sobre el niño, hay que trabajar con el niño”
El licenciado en kinesiología, Leonardo Correa, fue reconocido por su obra La respuesta está en los niños. Fundamentos de la neurointervención. Impulsado por los concejales Natalia Macri y Julián Algañaraz, fue declarado de interés científico, educativo, comunitario y social en el Concejo Deliberante.
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Allí sostiene que la respuesta a los desafíos que plantea la neurodiversidad no puede esperar a un diagnóstico ni depender exclusivamente del sistema de salud. Remarca que es necesario generar espacios comunitarios de contención para acompañar a los niños y sus familias desde los primeros años de vida.
“Este libro se desarrolló con la idea de acercar un montón de información útil para las familias. Lo que me gustaría transmitirle es la importancia de entender la realidad del trastorno del espectro autista y de la neurodiversidad”, contó.
El especialista recordó que existe un marco legal que protege a las personas con autismo, aunque advirtió que muchos niños quedan fuera de esa cobertura porque aún no cuentan con un diagnóstico. “Hay una Ley Nacional de Autismo, la 27.043, a la que adhirieron todas las provincias. Río Negro, además de adherir, sancionó su propia ley, la 5.124. Todo esto tiene que ver con la protección de las personas con autismo, neurodiversidad o características similares”, sostuvo.
Sin embargo, aclaró: “Pero nuestra realidad es otra. Hay niños que todavía no tienen un diagnóstico y presentan signos, síntomas o comportamientos particulares, sobre todo en las escuelas. Esos niños no tienen la protección que brinda la ley. Por eso, entendiendo tanto la realidad de la salud pública como la de la educación, creemos que la escuela debe incluir a la infancia de manera indefectible”.
Para Correa, el sistema de salud todavía no cuenta con equipos suficientes para responder a esta demanda, por lo que planteó la necesidad de construir alternativas desde la comunidad. “Hoy la salud pública no tiene equipos preparados para afrontar esta situación. Entonces, tenemos dos opciones: no hacer nada o intentar cambiar el mundo haciendo algo. En ese proyecto estamos nosotros. Parte de esa información está en este libro y lo importante es entender que vamos a tener que transformarnos y crear espacios comunitarios”.
En ese marco, destacó el trabajo que impulsa desde la Fundación para el Desarrollo de la Neuro Intervención Clínica (Fundanic), que preside, con espacios de juego e intervención para niños neurodivergentes y sus familias. “La respuesta para estos niños neurodivergentes, que no son todos autistas pero muchas veces presentan conductas similares, tiene que ser un nivel de contención adecuado”.
“Esa contención debe darse en espacios comunitarios altamente especializados. Es lo que estamos impulsando desde Fundanic: un lugar donde las familias puedan venir a jugar con sus hijos. En la primera y segunda infancia, los chicos no entienden de terapias ni de tratamientos. No se puede trabajar sobre el niño; hay que trabajar con el niño. Y la única manera de hacerlo es a través de espacios de juego”, subrayó.
También remarcó que la formación de profesionales debe estar acompañada por un trabajo directo con las familias. “Ese proceso de capacitación lleva tiempo, pero lo vamos a lograr. Hoy, en Viedma, estamos acompañando a 36 familias. El fin de semana pasado estuvimos en Luis Beltrán, donde atendimos a 16 familias; también en Los Menucos y en otras localidades. Los modelos de capacitación solo tienen sentido si después se vuelcan al trabajo con la comunidad. Muchas veces nos quedamos formando profesionales, pero no llegamos a las familias. Tenemos que ir hacia ellas, trabajar con los niños y mostrar que existe un camino de contención para que puedan llegar a la escuela en mejores condiciones”, explicó.
Finalmente, insistió en que el acompañamiento debe comenzar cuanto antes, sin esperar los tiempos que demanda un diagnóstico. “Después vendrán el diagnóstico, los tratamientos y todo lo demás. Pero primero hay que atender al niño, porque el crecimiento y el desarrollo no se pueden detener. Es como unas zapatillas que se compran a principio de año: a fin de año ya no sirven porque quedaron chicas. Con los niños pasa lo mismo. Si durante el año no tuvieron la contención necesaria, las dificultades se agravan. Por eso estamos impulsando estos proyectos”.