Acusaron a un productor de Idevi de balear a la perra de su vecino
Esta mañana en la Sala 4 de Poder Judicial, se llevó adelante una audiencia en la que se juzgó a un productor de Idevi por un presunto hecho de maltrato animal y tenencia ilegal de un arma de fuego de uso civil.
La audiencia estuvo encabezada por el juez de Garantías Adrián Dvorzak. En representación del Ministerio Público Fiscal intervinieron la fiscal Candela Sequeiros y Tomás García Soto, mientras que la defensa estuvo a cargo del abogado Adrián Zimmermann.
Al formular los cargos, la Fiscalía atribuyó a Roberto Nicolás Quintas haber provocado lesiones a la perra "Tita" el 25 de noviembre de 2025 alrededor de las 18:30 horas, en una chacra ubicada en la localidad de San Javier.
Según la teoría del caso, el imputado habría efectuado un disparo con una carabina Savage Modelo 64 de calibre 22 con mira telescópica, impactando al animal en la zona costal izquierda.
Para sostener la imputación, los fiscales mencionaron como evidencia la denuncia y el relato del dueño de la perra, el acta de allanamiento en la que se secuestraron dos carabinas calibre 22, un informe veterinario que da cuenta de la extracción de un proyectil del animal, y una pericia balística que, según la Fiscalía, concluye que el proyectil extraído es compatible con una de las armas secuestradas.
Por su parte el abogado defensor Zimmermann manifestó que no se opondría a la formulación de cargos porque entendía que estaban reunidos los requisitos procesales, aunque planteó cuestionamientos sobre la prueba presentada por la Fiscalía.
"En ese día, en ese momento, mi asistido no estaba y además, tampoco hay ningún testigo que indique que esa arma fue disparada por mi asistido. Solamente relacionan el arma que está en un domicilio con mi asistido, donde además de que hay muchas personas trabajando, también conviven los hijos, la señora y hay otras personas", señaló Zimmermann.
Además, planteó una inconsistencia respecto de la trayectoria de la lesión, argumentando que "tres meses después aparece una bala que se extrae del cuello del animal" y que la fiscalía mencionó “el disparo habría impactado inicialmente en la zona costal”.
La palabra del imputado sobre el hecho
Quintas hizo uso de la palabra y negó haber disparado contra el animal: "La verdad es que lo que menos me gustaría es estar acá, y hablar de los perros. Yo en mi casa tengo cinco perros, donde yo trabajo con ellos y los cuido".
El imputado recordó que incluso perdió un empleo porque no le permitían llevar a sus perros y rechazó la acusación. "¿Cómo voy a matar un perro? Imposible matar un perro".
También detalló que en el establecimiento rural circulan distintas personas y que el arma secuestrada era utilizada por otros integrantes de la familia, explicando que: "En casa anda mucha gente, porque yo alquilé para unos bolivianos, para cebolla. Hay un muchacho que nos ayuda cada tanto, siempre anda gente por mi chacra".
Por último, agregó: "Yo no quiero quedar con esta mancha de que yo le haya matado a un perro… búsquenle la vuelta, yo no lo hice".
En este sentido el juez Dvorzak tuvo por formulados los cargos por los delitos de daño y tenencia de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal, fijando un plazo de cuatro meses para el desarrollo de la investigación penal preparatoria.