"Nos estamos muriendo en silencio": el desesperado grito de ayuda de una comerciante de Viedma
La crisis económica que golpea al sector comercial en todo el país sumó en las últimas horas un testimonio desgarrador que encendió las alarmas de la comunidad de Viedma. María Alejandra Rodríguez, una comerciante de la ciudad al frente de una pequeña empresa (PyME), decidió romper el silencio y publicar una cruda carta abierta donde visibiliza el ahogo financiero que padece y lanza un desesperado pedido de asistencia ante el temor inminente de tener que bajar sus persianas definitivamente.
Leer también: Un amplio cuadrante de Viedma sufrirá una interrupción del servicio eléctrico este martes
Bajo el título "No nos dejen solos", el escrito expone no solo la frialdad de los números y las deudas, sino el costo humano que arrastra la recesión actual. "Detrás de cada persiana que baja hay una vida de esfuerzo, una familia que se queda sin sustento y un pedazo de nuestra comunidad que se apaga", describió Rodríguez, quien aclaró que se vio obligada a redactar esas líneas "desde la desesperación más profunda, pero también desde la dignidad de quien jamás pidió nada y hoy necesita una mano".
El drama de los empleados
Uno de los puntos más emotivos de la carta radica en la situación de su planta de personal, compuesta por trabajadores de larga trayectoria a quienes la comerciante define como parte fundamental de su propia vida. "Tengo un comercio con empleados que me acompañan desde hace muchos años. Ellos no son solo trabajadores; son parte de mi vida. Uno de ellos está a pasos de jubilarse después de una vida de trabajo, y el otro sigue peleándola conmigo día a día", relató con crudeza.
Rodríguez apuntó directamente contra el impacto de las políticas actuales y la falta de empatía de los organismos de control. "Hoy, el sistema actual nos está destruyendo. Las deudas nos ahogan, las puertas del Estado se nos cierran en la cara y las respuestas oficiales no llegan. Siento que nos soltaron la mano", lamentó.
Un llamado urgente a las autoridades
La comerciante viedmense enfatizó que su prioridad absoluta es sostener las fuentes de trabajo y honrar sus compromisos comerciales, aunque reconoció que las herramientas individuales ya no son suficientes para contener la situación. "No quiero cerrar. No quiero dejar a mis empleados en la calle. Quiero pagar mis deudas, trabajar y salir adelante, pero ya no puedo sola. El ahogo impositivo y la falta de sensibilidad hacia las pequeñas empresas nos están empujando al abismo", sentenció.
Sobre el final de su descargo, la propietaria decidió transformar su caso particular en un reflejo de lo que padecen cientos de pequeños empresarios en la región, exigiendo medidas de contingencia reales y urgentes a los distintos estamentos gubernamentales.
"Hago un llamado desesperado a las autoridades, al gobierno y a la comunidad entera: las PyMEs nos estamos muriendo en silencio. Necesitamos respuestas, herramientas reales de asistencia y que dejen de mirarnos como números. Por favor, no nos dejen solos", concluyó.