2026-06-27

CONFESIÓN

Cómo fue el día que Ernestina Pais habló de las adicciones y el peor momento de su vida: “Bebía llorando”

El día que Ernestina Pais abrió su corazón y contó cómo luchó contra las adicciones

Ernestina Pais, reconocida conductora argentina, vivió una vida intensa y marcada por episodios de profunda introspección y superación personal. La reciente noticia de su trágico accidente en la localidad de San Isidro, que selló su destino, ha arrojado luz nuevamente sobre su lucha contra las adicciones, un tema que abordó públicamente como parte de su proceso de sanación.

Ernestina, en su franca confesión, ofreció a la audiencia una ventana hacia sus momentos más oscuros cuando combatía la adicción al alcohol. A través de un relato lleno de honestidad, relató cómo enfrentó un punto crítico de su vida, una etapa en la que llorar mientras bebía era la única escritura posible para su angustia interna. Su declaración de haberse topado con un resolutorio "no doy más" resonaba con el reconocimiento colectivo de que, al fin y al cabo, todos tenemos nuestros propios límites.

 


El proceso de recuperación que atravesó fue arduo y complejo. Implicó medidas drásticas como la judicialización, un mecanismo legal que, contrario a los prejuicios, no implica pena ni aprisionamiento, sino más bien una manera de garantizar la asistencia al tratamiento necesario. Para muchos, un paso traumático, pero Ernestina lo resignificó como su salvación, un giro en su historia personal que le permitió reorganizar su universo emocional.

A lo largo de su discurso, no sólo habló del flagelo del consumo, sino que entrelazó su adicción con sentimientos no resueltos y traumáticos de su infancia. La falta de herramientas emocionales se convertía en un tema recurrente, visto como la incapacidad de enfrentar frustraciones que se sembraron desde su niñez. Años de pérdida, empezando con la muerte de su padre José Miguel Pais, quien de alguna manera asistió a su vida desde una nebulosa de recuerdos de otros, soltaron un cántico doloroso y reflexivo en sus narraciones.

Revisitando esa pérdida, Ernestina Pais intentó comprender su propia lucha y cómo las cicatrices de la niñez delinearon sus decisiones adultas, destacando que nunca es simple distinguir a quien amamos de la imagen idealizada que hemos creado de él o ella.

El relato de Ernestina resalta cómo las personas, individuos de carne y hueso, son capaces de confrontar y sobreponerse al dolor sin perderse en el proceso. Su valor residía no sólo en enfrentar sus demonios, sino en establecer un diálogo con el mundo, haciendo visible su dolor para iluminar el camino de aquellos que luchan con batallas similares.

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