Juicio a un maestro acusado de abusos: la Fiscalía sostuvo que hay un patrón común y pidió que lo declaren culpable
El juicio contra el docente de Plástica Andrés Leal entró en su recta final con los alegatos de cierre, completamente opuestos. Mientras el Ministerio Público Fiscal sostuvo que las once denuncias describen un mismo modus operandi y reclamó una condena ejemplar, la defensa aseguró que la investigación estuvo "contaminada" desde el inicio y cuestionó la credibilidad de la prueba. Ahora, el Tribunal deberá dictar sentencia.
Ante el Tribunal integrado por los jueces Marcelo Álvarez, Carlos Reussi y Marcelo Chironi, cada parte expuso sus alegatos finales antes de conocerse la sentencia. Por un lado, el bloque acusador se compone con el fiscal jefe Hernán Trejo, el fiscal César Arbués, los querellantes Damián Torres y Santiago Alonso y el Defensor de Menores Juan José Álvarez Costa. Mientras que la Defensa del maestro está formada por Emiliano Gallego y David Lansky.
En su exposición, el fiscal jefe Hernán Trejo reconstruyó la acusación apoyándose en lo que definió como cuatro pilares fundamentales: las once entrevistas en Cámara Gesell, los informes de la entrevistadora especializada, las denuncias formuladas por madres y adultos responsables y las pericias del Cuerpo Médico Forense.
En este sentido, expuso que las acusaciones fueron de 11 niñas de distintas escuelas (146 y 6 de San Antonio Oeste), de distintas secciones y grados e incluso de años diferentes (2023 y 2024). Así, precisó: "Todas las nenas hablan de un juego durante la hora de Plástica. El modus operandi siempre fue el mismo, aprovechaba momentos en que quedaba solo con las niñas bajo su guarda y realizaba tocamientos en zonas íntimas con fines sexuales, valiéndose de la confianza y la autoridad que tenía como maestro".
Trejo remarcó que las menores narraron los hechos utilizando un lenguaje acorde a su edad. "Algunas lo manifestaron con sus palabras, otras mediante gestos e incluso dibujos. Los testimonios presentaron un relato confiable y creíble que abordó cada una de las circunstancias centrales del debate", expresó
El valor de la Cámara Gesell
Uno de los ejes centrales del alegato fue la defensa del procedimiento utilizado para entrevistar a las niñas. Trejo explicó que las once Cámaras Gesell respetaron los protocolos internacionales vigentes y que en ninguna de ellas se detectaron preguntas sugestivas.
"En las entrevistas no se evidenció ninguna pregunta sugestiva que afectara la credibilidad. El protocolo busca obtener la mejor información posible, libre de toda influencia, precisa y confiable", indicó.
El fiscal recordó además que las niñas tenían entre seis y ocho años y que sus relatos deben analizarse conforme a los estándares internacionales sobre testimonios infantiles. "La ONU sostiene que el testimonio de un niño debe ser tratado como el de un testigo capaz y debe ser creído y valorado salvo prueba en contrario", argumentó.
Las madres y la supuesta contaminación
Uno de los principales planteos de la defensa fue que las declaraciones pudieron haber sido influenciadas, por conversaciones mantenidas con las madres antes de las entrevistas.
Trejo rechazó esa hipótesis y defendió la actuación de las familias. “Entiendo que lo primero que hace una madre cuando se entera de una situación así es preguntarle a su hija qué pasó", señaló.
También negó que existiera una organización para perjudicar al imputado. "No hay nada orquestado ni armado por las madres para buscar inculpar a un profesor de Plástica. Los relatos de las niñas son unívocos respecto de los tocamientos y del mismo modus operandi", afirmó.
El respaldo de las pericias
La Fiscalía también hizo especial hincapié en las evaluaciones realizadas por el Cuerpo Médico Forense. Según Trejo, ocho de las once niñas presentaron indicadores compatibles con estrés postraumático y, en siete de esos casos, los especialistas descartaron signos de simulación.
Además defendió la pericia psicológica practicada al imputado y sostuvo que las observaciones formuladas por la defensa sobre una cita bibliográfica incorporada al informe no alteran las conclusiones de los especialistas.
La defensa habló de "dos mundos paralelos"
En respuesta, el abogado defensor Emiliano Gallego desarrolló una teoría completamente distinta y exhibió una lámina titulada "Dos mundos paralelos: un mismo caso, dos relatos incompatibles".
Gallego sostuvo que las menores se mostraban tranquilas, utilizaban un lenguaje propio de su edad y describían juegos, mascotas, dibujos o actividades escolares, mientras que los adultos incorporaban conceptos como "abuso sexual", "partes íntimas" y otros términos que, según su postura, no surgían de manera espontánea en los relatos infantiles.
La defensa también cuestionó la actuación de los adultos durante la investigación, señalando que existieron conversaciones previas, grabaciones realizadas por familiares, utilización de muñecos para recrear situaciones, intercambio de información mediante grupos de WhatsApp y una amplia difusión pública del caso antes de algunas entrevistas.
En ese marco, Gallego resumió su planteo con la frase que encabezó su exposición: "La inconsistencia aparece repetida. No es una sola diferencia; es el mismo caso contado en dos películas distintas".
Con los alegatos de clausura concluyó la etapa de debate y el expediente quedó en condiciones de ser resuelto. Ahora será el Tribunal quien deberá analizar la totalidad de la prueba producida durante el juicio, valorar la credibilidad de los testimonios, las pericias y los argumentos de ambas partes para determinar si corresponde condenar o absolver al imputado. La decisión final será el jueves a las 13 horas.