Lionel Messi en Bariloche: en el día de su cumple, recordamos las vacaciones en la cordillera tras su primer Mundial
Hoy resulta difícil imaginar al capitán caminando por una ciudad turística sin custodia, mezclado entre la gente y pasando desapercibido. Sin embargo, hubo un tiempo en el que su figura todavía convivía con cierta normalidad. Ese contexto explica una de las anécdotas más insólitas de su vida pública: el día que viajó a la Patagonia y terminó rebotado en un boliche.
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La historia se remonta a 2006, un año bisagra en la carrera del rosarino. Venía de disputar la Copa del Mundo en tierras germanas, donde su participación fue mínima y su imagen en el banco de suplentes, durante la eliminación ante el local, dio la vuelta al mundo. Aun así, el "Pulga" ya era una promesa firme del Barcelona y un nombre que empezaba a instalarse con fuerza en el fútbol internacional.
Después de ese golpe deportivo, Messi regresó a Rosario y decidió tomarse unos días de descanso en el sur. Viajó a Bariloche junto a su hermano Matías Messi y su primo Emanuel Biancucchi (también futbolista) con la idea de despejarse, conocer la nieve y vivir una experiencia distinta. Todavía podía hacerlo: caminar por el centro, sacarse fotos con los turistas y moverse sin el cerco de seguridad que hoy lo acompaña a cada paso.
Durante esos días, recorrió el Cerro Catedral, disfrutó del imponente paisaje invernal y posó en cuatriciclos y senderos nevados. Por contrato con el Barcelona, tenía estrictamente prohibido practicar deportes de riesgo como el esquí, pero eso no le impidió sumarse al clima relajado que caracteriza a la ciudad en temporada alta.