Fake news y el caso Florencia Peña: periodistas de Viedma cuestionaron la búsqueda de primicias y la falta de chequeo
La falsa información sobre la muerte de Jorge Messi abrió un debate sobre la velocidad con la que circulan las noticias, la búsqueda de primicias y la responsabilidad que tienen quienes comunican. El caso, que tuvo como protagonista a Florencia Peña y al programa de streaming LUZU, donde se dio la información errónea, generó distintas miradas sobre los límites entre el entretenimiento, la opinión y el periodismo.
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Los periodistas Natalia Gili y Luciano Videla analizaron lo ocurrido en Radio Noticias (105.5), a través de Un Día Cualquiera, y coincidieron en que el episodio expuso una problemática que va más allá del error puntual: la necesidad de confirmar una información antes de comunicarla, especialmente cuando se trata de un tema sensible como la muerte de una persona.
Gili planteó que no se trata de una situación aislada y cuestionó la reacción que hubo después del episodio. “Pasaron un montón de cosas, pero lo que más me impactó es cómo se salió descarnadamente y deshumanizadamente a atacar la situación que es grave, es muy grave sobre todo para la familia”, señaló.
En ese sentido, remarcó que este tipo de situaciones ya ocurrieron con otras figuras públicas. “No porque sea Leo Messi y el papá de Leo Messi, esto le ha pasado a cuanta gente que han matado en vida. Esto habla de nosotros culturalmente, porque va a volver a pasar”, explicó, y recordó el caso de Cacho Fontana, quien en su momento también fue dado por muerto de manera errónea por Luis Ventura, en la televisión de aire.
Para Videla, el episodio también puso sobre la mesa la discusión sobre qué se considera una fake news. “A mí me parece que, por lo menos en los términos actuales, esto no encuadra dentro de lo que llamaríamos una fake news”, sostuvo, al diferenciar una información falsa difundida por error de aquellas que tienen una intención deliberada.
“Creo que hay cuatro componentes en la fake news y acá hay una que no se cumple, por eso digo que no es una fake. Lo primero que sea falso, que claramente lo cumple, la segunda la viralización, sin dudas que la cumple. En general, está ligado a la búsqueda de la primicia, también la cumple, pero lo que no cumple es la intencionalidad. Esta es una información que si bien debería haber sido chequeda antes, es fácilmente rebatible”, subrayó.
Según explicó, una noticia falsa suele tener componentes como la falsedad, la viralización, la búsqueda de impacto y una intencionalidad detrás. “Acá no hay intencionalidad, es algo rápidamente refutable con la realidad, con un comunicado”, afirmó, aunque remarcó que igualmente se trató de “una falta de chequeo de la información, muy tremenda”.
Por su parte, Natalia Gili coincidió con esa mirada y destacó la importancia de definir correctamente los términos. “Es muy importante esto que señalabas Luciano, de definir qué es fake news, porque también usamos los términos para cualquier cosa”, expresó.
La periodista consideró que el caso refleja una situación más amplia vinculada a los nuevos formatos de comunicación. “Acá no hubo una mala intención, fue una cosa producto de esto, de la vorágine en la que estamos”, señaló.
Ambos también analizaron el rol de los streamings y la diferencia con los medios tradicionales. Videla explicó que estos espacios ocupan un lugar intermedio entre el periodismo clásico y los contenidos digitales más personales. “El streaming es un sistema intermedio entre el periodismo tradicional, que debería chequear fuentes, y el youtuber que es como una opinión personal”, explicó.
En ese contexto, sostuvo que uno de los desafíos actuales es entender que existen nuevos contratos con las audiencias. “Hay nuevos contratos, es eso”, señaló Gili, al remarcar que quienes consumen estos contenidos pueden tener expectativas diferentes respecto a la información y el entretenimiento.
Además, Videla destacó que la producción en estos formatos tiene una participación distinta a la de los medios tradicionales. “Nosotros lo vemos desde un periodismo más tradicional, que la producción está del otro lado de la pecera y prácticamente no participa, y eso es otro formato”, explicó.
El debate también alcanzó la reacción que tuvo parte del periodismo frente a Florencia Peña. Gili cuestionó lo que consideró un exceso de críticas hacia la conductora y recordó que ella también fue víctima de situaciones anteriores vinculadas a la exposición de su intimidad.
“Más allá del error grave, me parece un ensañamiento que tiene que ver con alguna cuestión también del momento que vivimos, de las figuras y demás”, sostuvo Luciano.
Sin embargo, ambos coincidieron en que, más allá de las circunstancias, quienes están frente a un micrófono tienen una responsabilidad. “No da lo mismo decir cualquier cosa, hace un esfuerzo de mejorar”, expresó Gili, al remarcar la importancia del chequeo como una herramienta fundamental.
Finalmente, el análisis también llevó la discusión al plano local y a la forma en que los medios abordan determinadas noticias. Videla mencionó casos ocurridos en Viedma y la comarca, donde también hubo situaciones de apuro por publicar información sin la confirmación necesaria.
“Hay que chequear, hay que buscar, hay que ir a la fuente o alguien que te pueda dar la información”, concluyó, en un debate que volvió a poner en discusión los límites de comunicar en tiempos donde la velocidad muchas veces compite con la responsabilidad.