2026-06-15

Día Mundial contra el Maltrato en la Vejez: "La falta de acceso a la salud es una forma de violencia ejercida por el Estado"

Raquel "Kely" Calvo, abogada, docente jubilada de la carrera de Derecho e integrante del Observatorio de Políticas Públicas para las Personas Mayores, analizó la cruda realidad que atraviesa el sector.

En el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, referentes locales advierten que la situación de las personas mayores en Argentina se encuentra atravesada por una profunda crisis que excede la violencia física.

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Raquel "Kely" Calvo, referente local del Observatorio de Políticas Públicas para las Personas Mayores, Abogada y docente jubilada de la carrera de Abogacía de la Universidad Nacional del Comahue, dialogó con ANR al respecto y puntualizó las múltiples formas en que el Estado y la sociedad vulneran los derechos de este sector poblacional.

La salud: el principal escenario de vulneración

Para Calvo, las acciones recientes del gobierno nacional constituyen graves formas de violencia institucional. Según detalló en la entrevista con ANRoca, obstaculizar el acceso a la salud, restringir prestaciones como cirugías o prótesis, y recortar el acceso a medicamentos gratuitos son actos directos de maltrato.

A nivel local, esta crisis se refleja fuertemente en la atención médica. La referente explicó que, debido a los bajísimos honorarios que paga PAMI a los profesionales a través del sistema de cápita, los médicos se ven obligados a restringir la cantidad de pacientes que atienden diariamente e incluso han llegado a cortar los servicios de guardia.

De acuerdo a los datos aportados por Calvo, en la provincia de Río Negro aproximadamente entre un 15% y un 16% de la población supera los 60 años. De ese universo, el 95% cuenta con cobertura de PAMI. "Si esos sistemas no funcionan, no tienen acceso a la salud", sentenció, e ilustró la situación con una experiencia casi diaria que viven los adultos mayores, debiendo abonar de manera particular casi todas sus consultas médicas y medicamentos por no poder canalizarlos a través de su obra social.

Visibilización en General Roca: los bocinazos de los miércoles

Respecto a las agresiones físicas y represiones que sufren los jubilados cada semana frente al Congreso de la Nación, Calvo destacó que, afortunadamente, ese escenario de violencia no se ha replicado en General Roca.

En la ciudad, las personas mayores han encontrado otras estrategias para hacer escuchar sus demandas. Organizaciones como ADEJUBA, que integra el Observatorio, se congregan todos los miércoles a las 18:00 horas en la céntrica esquina de Tucumán y Avenida Roca.

Allí realizan "bocinazos", desplegando carteles frente a los autos detenidos en los semáforos, logrando visibilizar el reclamo por sus haberes sin entorpecer la circulación vehicular.

La violencia simbólica y el peso de las palabras

El maltrato no solo es económico o físico; también se ejerce a través del lenguaje. La abogada criticó duramente a las autoridades nacionales por reforzar estereotipos denigrantes. Explicó que utilizar descalificativos, del tipo "viejos meados" o referirse a ellos constantemente como "abuelitos" conlleva una carga que asocia a la persona mayor con la pasividad, la falta de autonomía o la escasez de habilidades cognitivas.

"El ser jubilado o abuelo es solo un atributo más de la persona, pero no hace al eje de su vida", reflexionó Calvo, advirtiendo que este tipo de lenguaje reduccionista también suele ser replicado por los medios de comunicación.

Frente a esto, destacó la importancia de las políticas públicas provinciales, mencionando la reciente implementación de capacitaciones obligatorias a través del IPAP para todo el personal que trabaje con personas mayores, con el fin de erradicar estas formas de maltrato.

El maltrato intrafamiliar: romper el silencio

Finalmente, Calvo abordó una de las problemáticas más dolorosas y silenciosas: el maltrato dentro del propio hogar. La referente advirtió que muchas personas mayores tienen el abuso tan naturalizado que no lo perciben como tal.

A esto se suma la barrera del sistema judicial y el subregistro de casos en la provincia. "A las personas mayores les cuesta mucho reclamar o denunciar, porque generalmente quien lleva adelante el maltrato es una persona de la familia", explicó Calvo, señalando la profunda vergüenza que sienten las víctimas ante la idea de denunciar a un hijo o a un nieto.

El mensaje de cierre del Observatorio fue claro y directo: hay que desnaturalizar estas conductas, comprender que no son formas normales de relacionarse, y dar el paso fundamental de pedir ayuda para salir del círculo de violencia.

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